viernes, 3 de junio de 2011

¿Sí o no al Back-up?: “un as en la manga para una segunda oportunidad”

Por: Ernesto Pérez Vera

En España no existe cultura policial para ello, pero en otros países, como en los Estados Unidos de América, es muy frecuente ver como los profesionales armados, tanto privados como públicos, portan una segunda arma de fuego bajo la ropa. En nuestro país es lógico y natural que no se haya extendido la costumbre. El primer motivo es que, por ahora –esto está cambiando acelerada y lamentablemente-, no existen tantos enfrentamientos armados como en USA. Eso es algo que, por el momento, se tiene que admitir. Esperemos que el alarmante aumento de la criminalidad violenta se frene. De todos modos, el hecho de que no todos los días nos maten a un compañero –gracias a Dios-, no implica que no exista, siempre, la potencial oportunidad para ello, e incluso el intento. Los atropellos deliberados –con dolo- de agentes policiales son también, aunque de otro modo, situaciones de enfrentamientos. Un coche puede ser un arma más potente que una pistola.

El concepto back-up, o arma de apoyo o respaldo, no debe confundirse, como algunos hacen, con el hecho de portar un arma cuando se está franco de servicio. Aunque también en esos casos se pueden portar dos armas. ¿Quién no conoce a un compañero que siempre va armado en horas de no trabajo?, todos conocemos casos, es algo normal y también lícito. Pues bien, muchos de ellos, a la par que se protegen con un arma de fuego, portan también una navaja. La navaja, según de que tipo sea y que mentalidad tenga el que la porte, puede ser un buen arma o herramienta para situaciones extremas. (Película de Harry Sucio, escena en el parque).

Si la idea de portar un arma de fuego en horas de no servicio es para muchos algo negativo y de lunático…portar otra pistola oculta, además de la de servicio sería de fusilamiento al amanecer. Quizá no esté extendido en nuestro país el porte de dos armas de fuego a la par, pero sí que lo está el uso de la de fuego reglamentaria y una blanca. ¿Quién no lleva una navaja cuando está de servicio? Lo que habría que hacer con algunos es convencerles, mediante demostración, que esa navaja puede ser, llegado el caso, algo más que una simple herramienta para cortar la merienda. El arma blanca ha estado presente en la vida humana, como arma o útil de supervivencia, desde hace miles de años, las armas de fuego llevan un rato entre nosotros.

Algunos pensarán que portar la segunda arma de puño (concepto general de arma corta de fuego que engloba a la pistola y al revólver) es una “fantasmada”. La verdad, no dudo que alguno se la eche encima junto a la sábana y las cadenas; pero confió en que la mayoría sabrá valorar la ventaja que proporciona tener una segunda oportunidad cuando todo parece haber caído al abismo. De todos modos, no hay que caer en la obsesión.

Son muchos los supuestos que se pueden plantear en los que tener un arma oculta, sin conocimiento del agresor, puede suponer un giro a la situación. La mayor parte de policías, con las que he hablado de este tema, me han dicho que, aún no habiéndose planteado la idea de llevar un arma de fuego back-up, ven útil esa opción en los casos de desarmes violentos de agentes. No ven otras posibilidades. Lo cierto es que son muchos los supuestos que se pueden dar, pero casi todos los compañeros se centran únicamente en ese: “malo quita arma al bueno”.

Siempre que hablo de esto recuerdo aquel concepto que llegó desde el NYPD: el cambio de cargador a la neoyorquina. El famoso instructor de tiro Jim Cirillo, de la Policía de Nuena York, acuñó esa denominación y sistema: durante un enfrentamiento en marcha, y ante la necesidad de recargar el arma principal o resolver una traba, desechaba esa opción y extraía otro arma más pequeña que siempre portaba oculta a la vista. Por cierto, Cirillo siempre usó como segunda arma un revólver del calibre .38 Especial con cañón corto, de 2 pulgadas, o una pistola Walther PPK del 9 m/m Corto. A veces llevaba ambas a la vez. Cirillo falleció en accidente de tráfico cuando contaba más de 70 años de edad, pero participó en más de 20 tiroteos durante los años 60 y 70 del siglo pasado. Ahí es nada. Trabajó la calle en la convulsa época de los mil y un atracos diarios en las calles y tiendas (principalmente bancos, licorerías y farmacias) de Nueva York. Este tipo sabía lo que hacía.

Ah, por cierto, he podido ver en Nueva York a varios agentes que portaban el arma de respaldo a la vista: una pistola Glock, tamaño estándar, en la cintura y pendiendo del cinto, y otra pistola de la misma marca, o un revólver pequeño, en una funda interior pero a la vista. Esto se me antoja ideal para el referido cambio de cargador a la neoyorquina.

El uso de un back-up podría ser crucial ante una interrupción mecánica del arma principal. Incluso una persona entrenada podría verse ralentizada, durante un enfrentamiento real y serio, mientras trata de devolver su arma a situación eficaz de fuego. Son varias las posibles trabas que se pueden estudiar, y la mayoría son de rápida y segura resolución cuando se está adiestrado, pero otras son imposibles de ser resueltas eficazmente durante el curso del enfrentamiento. Ante la temida “doble alimentación” o ante un fallo mecánico del arma (avería en el peor momento), mejor “tirar” de otra pistola.

En U.S.A. no son pocos los oficiales de policía que han salvado su vida gracias a que llevaban oculta otra arma de puño (otras veces no tan oculta). Otros hubieran dado cualquier cosa por tenerla.

Al inicio del artículo se hacía referencia a la opción más manida de todas, el arrebato del arma por parte de un hostil, pero hay otras formas de perder el arma durante la prestación del servicio y ante situaciones violentas. Otras veces no se pierde físicamente el arma, sino que desaparece su operatividad. He visto muchas pistolas caer al suelo, desde su funda, durante carreras o persecuciones a pie, saltos de muros y enfrentamientos físicos violentos (policías revolcados en el suelo con personas agresivas). En todos los casos vividos por mí, que son unos cuantos, siempre pudo ser recuperado el arma con más o menos rapidez, pero no siempre por parte del agente “perdedor”. Algunas veces fuimos otros policías los que pudimos hacernos con el arma del compañero. Pero del mismo modo que “los buenos” pudieron agacharse y recogerla…pudo hacerlo un hostil: una segunda oportunidad hubiera podido ser, en esos casos y llegado el momento, el llevar un arma de respaldo.




El back-up, como es lógico, deberá ir, casi siempre, oculto de la vista de terceros, pero no por ello en un lugar inaccesible. El hecho de portarla oculta no debe ser óbice para hacer de ella un uso más o menos rápido. El tobillo es la zona tradicional donde se han llevado estas armas durante la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días, pero los bolsillos, si el arma era lo suficiente pequeña, también ha sido muy usado. Las sobaqueras fueron también usadas como lugar de portación de armas de apoyo, ¿quién no recuerda a ver visto en el cine a un jugador del Oeste Americano extrayendo una Derringer, o pequeño revólver, del interior de su chaqueta?.

El mantenimiento del arma de respaldo deber ser tan importante, o más, que el mantenimiento del arma principal. Al arma principal, por el mero hecho de serlo, siempre se le prestará más atención, y a la otra, por ser la secundaria, muchos la olvidarán y mantendrán y revisarán menos. Un error. Ambas deben estar siempre “en su punto”, pero si una de las dos puede verse algo más afectada por pelusa o polvo es, muy probablemente, la segunda. Un ama que está siempre ahí abajo, en el tobillo, puede verse alcanzada por más partículas de polvo, arena o suciedad general que el arma principal. La principal está arriba, o sea más alejada de la arena y otras partículas o suciedades.


Además, el arma principal, por serlo, estará tan a la vista que a poco que le caiga suciedad, ésta será detectada y la subsanación del problema podrá ser resuelto casi en el acto. Los que portan diariamente un arma en el tobillo, o escondida muy bajo la ropa, lo saben: el arma suele acumular más restos de polvo y pelusas de ropa que las armas principales. No obstante, las armas modernas son de tal calidad y fiabilidad que mucha suciedad tienen que tener para que dejen de funcionar. Otra cosa, entre pistolas semiautomáticas y revólveres, las primeras siempre serán más sensibles a esos factores “higiénicos”.

El portar un segundo arma puede venir bien incluso cuando la principal funcione correctamente: se puede dar el caso de que la principal no sea posible ser alcanzada o asida para repeler una acción. Es el caso de quienes trabajan como conductores de seguridad y portan un arma en el tobillo o sobaquera, aún portando el arma principal a la cintura. Hablamos de los escoltas y conductores de transportes de presos, por ejemplo. Desde el asiento del coche no siempre se podrá acceder al arma de cintura, menos aún cuando se esté usando el cinturón de seguridad, por ello, en esas situaciones, “tirar” de tobillera sería lo ideal. El acceso al arma del tobillo es más rápido y natural desde la posición física de un conductor.

El arma…:
Respecto a que tipo de arma elegir, como segunda arma a portar de respaldo, es sencillo: una que tenga potencia “mínima”, que sea mecánicamente de fiar, y que sobre todo tenga un tamaño que permita una buena ocultación. Lo del tamaño puede ser muy discutible, pues aunque debe ser pequeña, muchos optan por armas especialmente pequeñas. Yo soy partidario de armas que, pese a su escueto tamaño, permitan un agarre mínimamente seguro y eficaz. Pero claro, si estamos hablando de un arma de respaldo para situaciones extremas que requieren de disparos a la desesperada…casi cualquier cosa será bien recibida y abrazada en esa situación límite.

El calibre no siempre es fundamental para provocar la muerte de una persona, o la detención de una acción hostil, eso ya lo hemos visto en otros trabajos y artículos. La gente muere incluso por disparos de calibre .22. Lo importante es, en ese sentido, la zona del cuerpo del agresor que es alcanzada por los impactos, pero lo que realmente importa de verdad es el órgano alcanzado por los proyectiles. Por ello, y para mayor aseguramiento del asunto, recomiendo usar un calibre que como poco sea el 9 m/m Corto. En casi cualquier calibre medianamente potente, o muy potente, podremos encontrar armas de tamaño subcompacto y de bolsillo (ultracompactas). Eso sí, a mayor calibre menor será la capacidad del cargador y casi siempre mayor será el peso del arma. En calibre 9 m/m Parabellum/Luger, .40 S&W, .45 A.C.P., .38 Especial ó .357 Magnum se pueden encontrar numerosos modelos de pistolas y revólveres de tamaño acertado para ser empleados como back-up.

En otros tiempos no era posible adquirir armas de calibre 9 m/m Parabellum en tamaño subcompacto, por ello el “hueco” se cubría con armas del tipo revólver 2” o pistolas de 9 m/m Corto, 7,65 m/m (.32ACP), e incluso de 6,35 m/m y .22LR. La cosa ha cambiado, y mucho. Hoy es muy fácil encontrar, en 9 m/m Luger, pistolas pequeñas con más de 7 cartuchos de capacidad, y además con peso y tamaño menor al de los sempiternos revólveres de cañón de 2”. En ese mismo segmento se encuentran muchas armas recamaradas incluso para calibres más potentes. En nuestros días es fácil adquirir revólveres fabricados con titanio, lo cuál aligera el peso del arma, pero hasta hace poco –aún hay miles de ellos- solo se portaban revólveres de dos pulgadas de cañón pero de acero forjado: eran pequeños pero pesados si se comparan con los modernos modelos de titanio.

La logística tiene hueco en esta parcela. Un ejemplo: si como arma principal se porta una Glock de segmento estándar o compacto, podría ser usada como arma de respaldo otra pistola Glock, de igual calibre, pero en segmento subcompacto. En este caso al arma más pequeña le servirían, sin problema alguno, los cargadores de repuesto del arma principal. Es lo que tiene Glock, es muy universal. Con otras armas podría obtenerse la misma ventaja, es el caso de muchas de la saga 1911.

Con la Ley en la mano:
Para acabar, vamos a sobrevolar sobre los aspectos legales del porte doble de armas de fuego. En España no todos los usuarios de armas de fuego podrán portar un back-up de “fuego”. Los Escoltas Privados, por ejemplo, no tendrán tal opción: la Licencia C, que es la que ellos poseen, solo les ampara al porte y uso de una pistola semiautomática propiedad, además, de la empresa de seguridad que mantiene contratado al escolta. Solo se me ocurre una posibilidad para estos profesionales privados: que un escolta concreto tenga, además de la Licencia C, la Licencia B (para seguridad personal de particulares). Existen casos. En ese caso, y en horas de servicio, el Escolta podría portar, legalmente, el arma privada (amparada en Licencia B) y la reglamentaria para el servicio (amparada en Licencia C).

Pese a lo dicho, conozco situaciones rocambolescas y anecdóticas: Escoltas Privados que protegían a personas (políticos) que poseían la Licencia B. Así pues, algunos de esos escoltas portaban su arma reglamentaria a la par que la “privada” del VIP. Desde mi punto de vista una barbaridad jurídica, pero de esa circunstancia se tenía conocimiento oficioso en la empresa de seguridad, y en la Delegación del Gobierno correspondiente…

En cuanto a los profesionales públicos de la seguridad (licencias tipo A), sí sería viable y legal el porte del arma personal a la par que la reglamentaria. Lo que no sería posible, sin autorización oficial, es la conmutación de un arma por otra. En horas de servicio se debe usar el arma –también el resto de material- que la administración pone a disposición del funcionario. Solo sería inviable en los casos de prohibición expresa, a nivel de cada cuerpo o institución, mediante los reglamentos propios y demás normas internas.■

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14 comentarios:

Sacros dijo...

Otro excelente artículo de Ernesto.

Me ha gustado especialmente lo referente a cuántos agentes hubieran dado todo por portar una segunda arma de respaldo.

Saludos.

Ernesto Pérez Vera dijo...

Muchas gracias Sacros.

Anonymous dijo...

Hola Ernesto, soy Mario de VIDEOS DE INTERES POLICIAL. Enhorabuena por tu articulo, tan interesante como siempre. Aqui te dejo un video (ya sabes que es lo mio) en donde encontre algo que te va a gustar relacionado con el tema.
Un saludo cordial.
http://www.youtube.com/watch?v=zwQKmRKOE0s

Ernesto Pérez Vera dijo...

Gracias Mario: sumamente interesante el vídeo.

Espero que esté testado y que en caso de impacto en el externón no se produzca accidente por "explosión-estallido" de los cartuchos del caragador/recámara.

GRACIAS POR LA APORTACIÓN, muy buena.

Arturo M.R. "Nube Negra" dijo...

En primer lugar felicitar por la calidad del blog y la de sus artículos, que considero de gran interés profesional y personal. En segundo lugar, señalar que He intentado infructuosamente aportar algo más sobre mis reflexiones, pero no lo logro y desconozco el motivo.
Realmente no me sé la reglamentación sobre armamento porque como militar solo tengo lo que me asigna las FAS, aunque he sopesado adquirir alguna en determinadas ocasiones. Realmente el problema lo tendremos en el momento de emplear esa arma de emergencia con motivo de defendernos. ¿Cómo quedamos de cara a la legalidad? ¿Nos “encalomarán” o no? Mi duda existencial: un escolta sólo puede llevar la que le proporciona la empresa, un Policía la que le proporciona el CNP, PL, autonómica, etc., Guardia Civil, militares, etc. ¿Qué ocurrirá si se hace uso de esa arma privada que porto a la vez que la reglamentaria? ¿Son compatibles la de servicio-reglamentaria con una particular complementaria? Quizás de la teoría a la práctica las cosas cambien. No sé.
De todos modos, entre darle un disgusto a la familia por no llevar esa arma de emergencia o dárselo por llevarla y usarla, creo que me quedo con la segunda opción. Supongo que los demás también.
Vigilad y cuidaros donde os halléis. Un saludo.

Anonymous dijo...

Hola Ernesto, cuando se dice que en España no existe cultura de una segunda arma, me hace sentir un marciano, o quizas es que pertenezco a otra epoca y se me ha pasado el arroz.
Cuando llevabamos el nueve corto de dotacion mucha gente yo incluido llevaba un segundo arma, otros se hacian con cargadores extra largos lo que aumentaba la potencia de fuego. Conozco personalmente dos compañeros hoy jubilados que salieron bien por llevar un segundo arma al ser desalmados del arma reglamentaria y reaccionar con la oculta.En esa epoca la principal motivación para cargar otro arma era la poca confianza en la que se tenia como reglamentaria.
La decadencia del segundo arma vino dada por el hecho de recibir en dotación armas potentes y de gran capacidad, y en la actualidad es un tema intratable entre gente funcionaria que ocupa plaza de policía a la que le sobra hasta el arma reglamentaria y que gracias a Dios no conoce del terrorismo y de delincuentes de recortada hartos de caballo nada mas que por las hemerotecas.Un saludo. Jose Moreno.

Ernesto Pérez Vera dijo...

Hola Moreno, gracias por tu comentario.

Como bien dices, antes sí existían agentes que las llevaban, yo mismo conozco a gente que lo hacía, pero también hoy algunos lo hacen, lo que ocurre es que tanto antes como hoy no es algo generalizado. Hoy menos aún, creo.

Opino que tener cultura en algo es una tener ese "algo" más ampliamente extendido. Tampoco forma parte de la cultura policial española portar el arma con cartucho en la recámara, pero pese a ello muchos lo hacemos: ¿es eso cultura extendida?, creo que no. Somos minoría, y además "mal mirados".

Ernesto Pérez Vera dijo...

Bienvenido al blog "Nube Negra".

Trataré de darte respuesta a todas esas dudas, pero no tengo tiempo ahora: me voy de viaje. Seguramente pueda dedicar un buen rato a ello mañana o pasado.

Si puedes contáctame por email.

Saludos.

Ernesto Pérez Vera dijo...

Voy fatal de tiempo: gracias por los comentarios y la "alimentación" que estáis haciendo a en este artículo.

Anonymous dijo...

Bueno como Ernesto se ha ido y para que no se pare el tema hasta que vuelva una cuestión: yo deje de llevar una segunda arma por no caberme más cosas en el cinto y es que creo que para los que en un momento dado tenemos que correr detras de un tio la funda de pierna no es practica, la pregunta ¿ donde portar el arma?.Un saludo.

Ernesto Pérez Vera dijo...

Hola anónimo, no me he ido. Que esté de vacaciones no implica ausencia.

En otro momento te responderé, pero no acabo de comprender tu pregunta.

Gracias.

Arturo M.R. "Nube Negra" dijo...

Hombre, yo la llevaría en una funda interior en el pantalón/cinturón porque pienso que algo en la pierna no debe ser ni cómodo ni práctico en personal que hace sus labores a pie, si fuese en vehículo permanentemente a lo mejor la cosa cambia. Si fuese abrigado, a lo mejor en una sobaquera.
Un arma para defenderme, un plan "B", pequeña, estrecha, con un mínimo de potencia, para disparar al lado (muy muy creca, vamos), es un arma que ocupa poco. Mucho no debe molestar.
Pienso que importa la comodidad y la facilidad o disponibilidad de uso. Si la llevas es por algo.
Vigilad y cuidaros donde os halléis. Un saludo. Arturo.

JOSMA dijo...

Je, je, je, a mi me pasa como al anónimo de arriba, el cinto va "a tope" y está claro que la mejor opción es lo visto en el vídeo de Mario, pero desde luego, aquí con el polo iba a ser muy difícil sacar el arma del interior de la bolsa del chaleco, por lo que coincido con Arturo "Nube Negra", y llevaría algo "muy pequeño y fino" en un bolsillo, enfundada a una funda con velcro para que no se mueva.
Un saludo.
--
"Ante ferit quam flamma micet"
"Hiere antes de que prenda la llama"

Anonymous dijo...

En el caso de usar un arma particular estando de servicio no cometemos solamente una posible infracción disciplinaria por usar material del que no nos ha dotado la administración o empresa en el caso de escoltas o vigilantes.
Creo que nos centramos en las responsabilidades penales, que son exactamente las mismas que si utilizamos el arma oficial (C.O.P), olvdando la responsabilidad civil que casi nadie contempla hasta el día que nos ponen ante el de la toga. El agresor, bien asesorado por su abogado intentará sacar tajada del incidente y si este resultase muerto no dudeis que la famila no se quedará de brazos cruzados.
Si las lesiones o muerte se producen con el arma particular la administración normalmente no es condenada civilmente y si lo es puede repercutir la responsabilidad en el agente. Lo más frecuente es que en caso de responsabilidad civil el que pague finalmente, ya se por una condena directa o por que la administración la repercuta en su empleado público, sea el agente de policia, militar, etc.
Como nos podemos imaginar las cantidades a satisfacer a nuestro agresor o su herederos no son insignificantes, sino más bien elevadas y pueden suponer la ruina de la economía personal o familiar.
Despues de realizar el curso "Empleo de la fuerza de las armas de fuego" del CNP se ven las cosas de otra forma. Yo portaba un Walther P-99 de servicio ya que la BM y posterormente la 30M no me gustaban demasiado. Aunque parezca mentira los mandos no se metían con esto nunca me lo recriminaron, pero una vez que reflexionas sobre las posibles consecuencias del uso del arma particular te convences de que lo mejor es portar la oficial.
Un saludo.

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