jueves, 26 de agosto de 2010

La vida sigue igual: sin compromiso ni coherencia

Por: Ernesto Pérez Vera

Hoy, durante una sesión de entrenamiento en el campo de tiro, un compañero me ha hecho reflexionar con un comentario muy acertado y oportuno. Como todos saben, cuando se produce un accidente laboral, principalmente en el sector de la construcción, o de la industria, se abren investigaciones en varios campos. Los especialistas en riesgos laborales de la empresa, del ayuntamiento y del sindicato del accidentado, sacan punta a sus lápices y toman nota de todas las deficiencias que sean detectadas. La fiscalía también suele sumarse a ello. Se buscan culpables y se pretende un castigo.

Sin duda alguna, las empresas serán responsables, a veces, de que un trabajador pierda la vida, pero otras veces…el accidente pudo ser producido por la propia víctima, bien por imprudencia, bien por falta de formación. En cualquier caso, todos los actores de la investigación buscarán documentos, herramientas o señales de algún tipo en las que “rascar” un vestigio de imprudencia. También se examinarán todas las autorizaciones administrativas del mundo. Es lógico y plausible, sobre todo si en el siniestro se pierde una vida humana.

Pero ahora digo yo: Cuando a un Policía –agente de seguridad en general- es asesinado o herido durante el transcurso de una acción profesional, ¿se producen los mismos movimientos? ¿Se buscan culpables o responsables en la empresa –institución policial- aún cuando todo sea fruto de un accidente? Por ejemplo el caso de La Cañiza (Pontevedra). Allí, hace solo una semana, un Guardia Civil fue abatido por 5 disparos de arma corta; éste compañero recibió un disparo en la cabeza y 4 en la zona del tórax. Él, junto con otro agente, solo fue a comprobar, tras la comisión de la central receptora de alarmas, el motivo por el cual había saltado la alarma silenciosa de una entidad bancaria. El resultado ya lo conocemos: el compañero está con Dios y los malos en prisión.

Muchos más agentes caen todos los años, y en el mejor de los casos, resultan heridos. La mayoría no suele tener capacidad de reacción ante los acometimientos, ¿le preocupa esto a alguien? ¿Acaso no es un accidente laboral a los efectos que estamos tratando?

En el caso de La Cañiza no hay duda, el responsable directo y material de la muerte de Jorge Piñeiro es el hijo de puta mal nacido que le descerrajó los disparos. En este caso, y si se busca la culpa, está claro. Pero, -y eso es lo que yo me pregunto- ¿ese Guardia Civil llevaba acaso un chaleco antibalas…? ¿Está obligado el Cuerpo de la Guardia Civil –y los demás cuerpos españoles- a dotar a sus agentes de chalecos de protección balística? ¿Están los agentes obligados a usar el chaleco…? ¿Jorge Piñeiro estaba formado debidamente en el empleo del arma de fuego que portaba en su cintura, para poder reaccionar contra un ataque…? ¿Los ejercicios de tiro de las FYCS están en sintonía con las realidad que viven los agentes en la calle...alguien revisa esto…alguien se preocupa de que se cumplan los protocolos y ejercicios de tiro reglamentarios? Me parece que la respuesta a esas cuestiones es que NO. No creo que nadie se haya planteado decirle al Jefe que lo va a denunciar por no cumplirse el programa anual de tiro. Esto se sigue viendo como algo muy secundario, luego pasa lo que pasa. Otro día hablaremos de los accidentes…

Yo creo que los ejercicios de tiro policial están caducos en casi todas las instituciones policiales de nuestro país. Algunos ejercicios son solo entretenimientos, otros ni eso. En cualquier caso, en todas partes se pretende que se cumpla lo previsto: tira pronto y veta rápido. A eso se le llama cubrir expediente, un mero formulismo. Habría que revisar los programas de tiro y la mentalización táctica de los funcionarios. Igual que se monta un guirigay cuando un trabajador cae al vacío mientras está pintando un edificio, por ejemplo, los sindicatos policiales y organizaciones profesionales deberían solicitar, además de subidas de sueldo, mayor calidad real de formación. Estos organismos y asociaciones deberían fiscalizar una serie de actividades, como el cumplimiento de los ejercicios anuales de tiro, incluso deberían impulsar la mejora de los mismos. No estaría mal el establecimiento de normas internas que asegurasen, con el visto bueno y compromiso sindical, que los coches patrulla llevasen siempre chalecos de protección, por ejemplo.

Pero no, no pasará eso. Por el contrario, todo seguirá igual en todas partes. Algunos sindicalistas solicitarán chalecos, y unos los recibirán y otros no, pero desde luego no se implicará el sindicato en que se haga uso de ellos. Otros funcionarios pedirán medios y formación para, en caso de NO ser concedidos, argumentar su falta de rendimiento y compromiso; pero si les son otorgados…no los usarán y se sacarán de la manga otros argumentos para seguir igual: sin comprometerse.

Vivimos y trabajamos rodeados de incoherencia.

Coincide esta reflexión con los actos de despedida de los españoles asesinados –casi fusilados- en Afganistán. Aprovecho la ocasión para mandar mi más sentido pésame a la familia carnal, y también profesional, del Capitán José Mª Galera, del Alférez Abraham Leoncio y del traductor (civil) Ataollah Taefik Alili. Descansen en PAZ.

lunes, 16 de agosto de 2010

"Con acento carioca": LA POSICIÓN SUL O GUARDIA BAJA PLEGADA

Por: Ernesto Pérez Vera

La posición SUL, también llamada Guardia Baja Plegada, es una posición o técnica que permite mantener el arma corta empuñada, con garantías de eficacia y seguridad, en situaciones de ALERTA.

Considero que la posición SUL es una técnica de excelentes posibilidades para el sujeto que porta arma corta, tanto a nivel profesional, como a nivel de defensa personal civil. Ofrece la posibilidad de mantener el arma controlada por el portador, mientras dirige la boca de fuego al suelo, para, con ello, minimizar el riesgo de lesión accidental por disparo no deseado; esa fue la primordial idea del creador de la técnica.

Siempre que usemos la Técnica SUL estaremos ante una situación de riesgo potencial o inminente, incluso puede que la estemos usando justo después de un enfrentamiento, es por lo que esta técnica debe ser considerada de seguridad y de alerta. (en las imágenes, aunque parezcan soldados en un escenario bélico: son policías brasileños en una “típica” operación antidroga en un “típico” barrio conflictivo del país)

La técnica que nos ocupa, fue creada en 1997 en Sao Paolo, (Brasil) cuando un Marine norteamericano estaba instruyendo a una unidad especial de la Policía de esa ciudad, que por cierto, junto a Río de Janeiro son las ciudades del mundo donde más enfrentamientos armados policiales se producen y donde más bajas se causan a las Fuerzas del Orden (1). También, estas dos ciudades son donde las Fuerzas de Seguridad causan más bajas a los narcotraficantes y demás delincuentes a los que se enfrentan.

Este instructor privado, y ex-Marine, se dio cuenta de que los agentes a los que estaba instruyendo, no mantenían las normas de seguridad durante sus ejercicios y manipulaciones del arma. Se percató de que en las progresiones en equipo, siempre dirigían la boca de fuego hacia el compañero que les precedía o incluso hacia lugares donde un disparo, no deseado, podría alcanzar a personas ajenas al escenario. Con esta técnica, su creador, consiguió que el arma dirigiera la boca de fuego hacia el suelo, por eso se bautizó a la posición con el nombre SUR, (punto cardinal) lo que en portugués, (idioma oficial en Brasil) se escribe SUL; “el SUR está hacia abajo, como el suelo”

Se puede decir que es una técnica de Seguridad porque, al mantener la boca de fuego hacia abajo, hacia el suelo, estamos evitando que en caso de disparo no deseado, el proyectil alcance por accidente y de modo directo a alguien a quien, en principio, no teníamos intención de disparar. No olvidemos que si estamos en posición SUL es por que existe una situación hostil grave, y eso, aunque no queramos y no nos demos cuenta, nos altera metal y físicamente, lo cual implica un potencial riesgo de accidente. Esta técnica, también es ideal para realizar progresiones de equipos tácticos en lugares cerrados, de ese modo, el arma nunca está dirigida a la espalda del agente que se sitúa inmediatamente delante. (en la imagen: en España, tanto la AEITP como los delegados de Suárez Internacional, han formado a muchos agentes. La la SUL POSITION gana sitio en nuestros programas formativos)

Para esto, las progresiones y entradas dinámicas y tácticas, se emplean otras técnicas, como la que dirige la boca de fuego del arma, hacia arriba. Esto ha suscitado, y sigue haciéndolo, infinitas polémicas sobre: ¿arma hacia arriba o abajo? Pero eso podría ser el tema de otro trabajo, aunque ya existen muy buenos artículos al respecto, como el de mi amigo Cecilio Andrade.

La Posición SUL, como técnica de alerta, es extremadamente eficaz. Para sacar el máximo partido de ella, se debe obtener un entrenamiento dirigido de modo adecuado. Desde la posición SUL, se pasa, de modo muy rápido y eficaz, a posición de fuego con dos manos, alcanzando sobresalientes resultados en el blanco, en distancias cortas de hasta siete metros. Una vez se detecta la necesidad de abrir fuego, el empuñamiento que se consigue es muy simétrico y permite hacer fuego eficaz, sin tomar miras, sin elevar el arma a la altura de la cara. Naturalmente, esto dependerá de la distancia que nos separa del sujeto agresor, por tanto esa distancia determinará también la velocidad con la que hay que abrir fuego. (en la imagen: el autor, durante un entrenamiento, en posición SUL. Obsérvese que porta la linterna en la mano débil, además, está asida con un ingenioso sistema que impide la caída accidental del foco de iluminación durante el pase a fuego y otras manipulaciones)

En cualquier caso, el primer y segundo disparo se podría hacer con el arma prácticamente pegada al esternón, (tercer ojo “alto”) y si aún hay tiempo y necesidad…se elevaría el arma a la altura de la cara sin deshacer el agarre. De ese modo, podríamos hacer disparos más precisos. El uso, bien entrenado, de esta técnica, asegura una eficacia extrema de los impactos. Sin perder tiempo alguno, se puede continuar disparando desde la primera posición, hasta la de arma encarada.

La Técnica SUL es ideal para situaciones relativamente cotidianas en el trabajo policial, por ejemplo para cubrir a un compañero mientras se realiza un cacheo a un sospechoso; o durante la aproximación, o identificación, a un conductor de un vehículo o a sus ocupantes; naturalmente siempre que la situación nos lo aconseje. También, durante los instantes posteriores a un enfrentamiento armado, tanto si hemos participado como si hemos llegado de refuerzo y apoyo, la Técnica SUL puede ser muy aconsejable.

Piensen que al tener el arma empuñada a la altura del pecho, ésta, no es fácilmente visible, (el arma podría confundirse con el color oscuro del polo, camisa o jersey policial) o al menos, es menos visible que si se usa la típica técnica de guardia baja a 45º o prevenido, la cual, además de ser más llamativa y provocar miradas externas, pueden provocar pánico en los civiles que detectan a un agente “pistola en mano” en la plaza del pueblo. También, al estar el arma en contacto con el cuerpo, pondrá más complicado el desarme violento del agente en caso de que alguien lo intentara, siendo más fácil, el desarme, si se emplea la posición antes referida.

Ni que decir tiene que, desde posición SUL a posición de fuego eficaz, bien desde el esternón o encarando el arma, se pasa de un modo más natural y más rápido que desde la posición clásica de guardia baja de 45º, la cual, por cierto, es una técnica nacida del tiro deportivo de precisión, o sea, nada táctica. (en la imagen: el tirador ha pasado de “SUL a fuego” contra un agresor “de corta distancia”. Si la situación lo requiere, y el tiempo lo permite, se elevaría el arma hasta la altura de la cara, con ello, sin consumo de tiempo… se gana precisión)

En España son varias las escuelas privadas que adiestran en esta técnica, como por ejemplo SUAREZ INTERNATIONAL, si bien a nivel oficial, solo me consta que la enseñen en la Academia de Policía Local de la Comunidad de Madrid, donde la A.E.I.T.P., (Asociación Española de Instructores de Tiro Policial) es oída y tenida muy en cuenta. Algunos de los miembros de esta asociación de Instructores, forman parte de la plantilla de profesores del citado centro de formación de la Comunidad de Madrid. También es cierto que cada vez son más los agentes que acuden a la formación privada en materia de tiro, y por ello, esta técnica se va haciendo familiar en las galerías de tiro españolas. Hay que significar que esta técnica es de aplicación muy similar en armas largas, pues comparte la misma filosofía de uso que se ha descrito en este artículo para el empleo en arma corta.■

(1) Entre 1996 y 2006 en Brasil fueron asesinados 460.000 personas, la mayoría lo fueron por armas de fuego en Río de Janeiro y Sao Paolo. Cabe destacar que entre 2004 y 2008, solo en Río de Janeiro fueron asesinados casi 600 agentes de policía. También en esta ciudad, los agentes abaten un 327% más de delincuentes que en el resto del país.

miércoles, 11 de agosto de 2010

SOBREVUELA LA SOSPECHA DE QUE NO FUERON ELLOS: dos agentes de la Policía Local son condenados. La historia se repite.

Dos Policías Locales de La Línea de la Concepción fueron condenados, hace 4 años, a penas privativas de libertad y de inhabilitación absoluta para ejercer cargo público, por ello ingresaron en prisión y perdieron, de por vida, la condición de funcionarios. El delito del que se les acusó fue el de detención ilegal. Nadie duda de la gravedad del delito, máxime cuando se comete por un funcionario público policial. Las pruebas presentadas y admitidas en la vista del juicio oral fueron suficientes para condenar a los agentes; al menos, así lo consideró la Sección algecireña de la Audiencia Provincial de Cádiz. Con los “ingredientes” (pruebas) que recibieron los “cocineros” (magistrados que componían el Tribunal)…tuvieron que hacer ese pastel. Creo que no tuvieron otra opción. No pienso, como otros, que existiera ánimo especial de condenar.

En aquel caso, y también en el que tocaremos más abajo, se sospechaba que al menos uno de los condenados era inocente. Algunos creían estar en la certeza de esa creencia. Hubo quien -también a día de hoy- se atrevió a poner nombre y apellidos a quien debió ser condenado en nombre de quien, finalmente, recibió el castigo. Sinceramente, yo NO tengo datos en ese sentido.

Como decía antes, el delito de detención ilegal es un delito muy grave siempre, máxime si llega de la mano de un Policía. No obstante, y no voy a tratar de justificar nada, daré unas pinceladas sobre el denunciante y víctima, según la Justicia, de tal detención ilegal.

El ciudadano que presentó la denuncia recibía, desde los años 70 del siglo XX, un alías policial afamado en la toda la Comarca. Era un delincuente de mucho cuidado. En realidad sigue siéndolo. Ese ciudadano, NO contribuyente, era un “pobre enfermo” adicto a la heroína y otras sustancias estupefacientes prohibidas, y lo era –sigue siéndolo- desde hacía casi 40 años. Para colmo, en su ficha policial constan, según se dice, más de 70 detenciones y numerosos ingresos en prisión por los más variados tipos penales del vigente Código Penal, y de otros. Se rumorea que estuvo detenido hasta por delitos contra la libertad sexual de menores de edad… ¡es un rumor!

Según dicen, sustracción de vehículos, robos con fuerza, robos con violencia e intimidación, tráfico de drogas, resistencia y atentado a los agentes de la autoridad, malos tratos, falsedad, lesiones, etc.…son algunos de los tipos penales más reseñados en su ficha policial.

El día de autos, según parece, este ilustre sujeto se encontraba en el recinto ferial, y era hora y día punta de la fiesta grande de la localidad. Según algunos ciudadanos, había tratado de sustraer dinero a unos inocentes y desprotegidos muchachos. La sentencia condenatoria dice que los dos agentes, sin mediar motivo legal alguno, introdujeron al ciudadano “alias” en un coche policial y lo abandonaron, a altas horas de la noche, en una pedanía. Allí, y antes del regreso a la urbe, los agentes parece que le propinaron algunos golpes que no pasaron de producir lesiones MUY leves. A este respecto, con mala intención se habló, durante años, de paliza y lesiones graves.

Hoy han pasado años desde que se produjeron los hechos, y otros tantos años desde la triste “pérdida” de esos dos compañeros. Ambos eran muy trabajadores y comprometidos en la labor policial.

Ahora se repite la historia. No solo existe una nueva acusación y condena judicial desde el mismo órgano jurisdiccional, sino que además es por idéntico delito. Para más coincidencia, estos nuevos hechos se producen otra vez en fechas de feria de La Línea y en el recinto de la misma. Naturalmente, volvemos a hablar de agentes del mismo Cuerpo de Policía Local. Pero todavía hay más: se repite la velada sombra de supuestos autores NO condenados que han consentido, y permitido, la condena de los que venían siendo acusados.

Ahora hay algo más respecto a las sospechas de que los acusados eran inocentes. En Sala de Vistas se pudieron oír las voces grabadas de dos agentes de policía que, ante el Jefe del Cuerpo, admitían ser los autores de los hechos que iban a condenar, a la postre, a dos agentes inocentes. Las voces que se oían en las grabaciones fueron reconocidas por los presentes, y el Jefe del Cuerpo acudía al plenario en calidad de testigo. Este Jefe, ante los presentes, no reconoció su voz y la de sus interlocutores, pero recordó, in situ, la conversación y el sentido de la misma. De algún modo, se doy por buena la conversación mantenida años atrás y que, lamentablemente, fue obtenida sin control judicial.

Los presuntos autores del delito reconocido en grabación no admitida como prueba, lo negaron todo ante el Tribunal. Durante la audición de la cinta grabada se pudo oír, a los interfectos, el modo en el que admitían ser los autores del delito y como se comprometían a “dar la cara” llegado el momento. Al final nada: los acusados han sido condenados. Ninguno dio la cara.

Ahora, por suerte para todos, solo uno de los acusados perderá su condición de funcionario público, y además NO ingresará en prisión. Solo este funcionario ha sido finalmente condenado por el grave delito de detención ilegal. El otro agente lo ha sido por otro delito de menos gravedad y sin serle impuestas penas severas. En este segundo caso estamos como en el primero: un Policía convencido, comprometido, trabajador, formado y vocacional, será apartado del servicio de por vida. La ciudad y el Cuerpo pierden a un buen “pastor”. Este agente, como los que ya fueron defenestrados años atrás, posee en su haber un gran número de detenciones por tráfico de drogas, robos y otros tipos penales. Algunos de sus servicios son de los que no se olvidarán jamás por su calidad e interés policial. Fino olfato policial es el que tiene mi amigo y siempre compañero.

La historia se repite: una a familia destrozada; una vida arruinada; mil ilusiones a la basura. Un daño irreparable para un inocente declarado culpable.

Don Rodrigo.