viernes, 17 de diciembre de 2010

Los que van al trabajo y los que van a trabajar: ¿A qué grupo perteneces tú?

Por: Don Lurio

Llevo mucho tiempo pensando en este tema: no todos los Policías somos iguales. Por más que los sindicatos digan que todos somos iguales, y reclamen lo mismo para todos nosotros, eso, por suerte, no es cierto. Cada uno vende lo que puede y tiene: profesionalidad unos, y humo otros. “Trabaja según te pagan”, es una frase muy sindical, pero para muchos habría que emplear ésta otra: “cobra según produces” ¡Ahí le duele a más de uno…!

Todos los sectores sociales están deteriorados internamente. Año tras año, todos los sectores laborales, y profesionales, van yendo a menos. Creo que a nadie se le escapa eso. La sociedad vive una enorme crisis, pero ésta no solo es económica. Principios y valores que antes eran aplaudidos y buscados en determinadas profesiones, y que siempre sumaban en positivo, hoy no son más que un lastre para muchos. En nuestra profesión, por desgracia, esto es palpable a poco que se abran los ojos con atención. Las manidas frases: “yo paso de todo” y “no hago ná…” son el grito de guerra de muchos desgraciados policías.
(http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2010/10/no-es-lo-mismo-desgraciados-afortunados.html-mismo-desgraciados-afortunados.html)

Algunos presumen de haberle manifestado esas frases a su propio Jefe, y lo peor no es que las digan sino que las cumplen: pasan de todo. Naturalmente, muchos jefes superiores e intermedios están en esa misma “línea”, así es como algunos han llegado. Demasiados han hecho de ese modo de actuar una religión, y hasta proclaman ídolos y “dioses”.

A veces, usando como base a los especímenes que me rodean, he tratado de hacer una división de perfiles profesionales. Entre las especies a catalogar, como es lógico, estoy yo. No es fácil. A poco que medito, sobre el asunto, descubro una nueva “ejemplar”.

Tenemos a los que ni siente ni padecen, o lo que es lo mismo, están…pero como si no estuvieran: son los “cucharas”, que ni pinchan ni cortan. Estos son aquellos compañeros, como otros que veremos después, que van al trabajo y no a trabajar. Hay diferencia. Suelen ser esos policías que, aún llevando años de servicio, no saben como llegar hasta esa calle tan conflictiva de la ciudad, y cuando son allí enviados, para efectuar un servicio, preguntan al compañero que por donde se llega. ¡Patético! Teóricamente, allí ha estado mil veces, pero como si quiere ni puede… pues no sabe, no contesta.

Estos solo saben a que hora empieza el partido rey de la jornada de fútbol, y donde ponen el mejor o más barato café de su demarcación. Son los que van a donde los lleve el viento, pero eso sí, un viento muy suave. Este es un perfil manejable, pero nadie sacará nada positivo de él, no es más que un “número”. Para ellos, cualquier excusa es buena a la hora de justificar lo que jamás admitirán: su bajo o nulo rendimiento. Tanto ellos como sus excusas son anodinos e insulsos.

Tenemos también a los que saben donde se venden drogas, y donde se ocultan los consumidores tras cometer un robo e intercambiar el botín por su ansiada ilícita sustancia. Pero aún sabiéndolo, no se implicarán en la represión y persecución del delito. Saben que en “ese barrio” se trapichea con armas, drogas y con lo que haga falta, pero pasan de largo, y a distancia en el mejor de los casos. El barrio es extenso y NO son capaces de identificar el punto concreto donde se trapichea con drogas, pero al menos les suenan los nombres más habituales del elenco de delincuentes de la zona. Lo malo es que no son capaces de ponerles cara. Nunca se han acercado a ellos lo suficiente.

Estos son fácilmente manipulables por jefes y/o sindicatos: “…hoy sí,…mañana no; pasado mañana no sé; a ver que me dicen que tengo que hacer…” En fin, carentes de personalidad y siempre al sol que más caliente. Para justificar su bajo nivel de rendimiento, y su posición enfrentada a otros perfiles, suelen alegar que no quieren problemas con los demás “grupos”. Se pegan fácilmente al poder establecido, o a la mayoría.

Otra “tribu” es la de los que conocen los lugares y puntos en lo que se producen ilícitos, e incluso saben como se producen esas infracciones (pueden ser administrativas o penales). Estos, además, saben quien es “alias fulano” o “alias mengano”, pero como pasan de todo, ¡y no hacen ná!…no se implican mucho más allá de lo justito. Se mojan muy escuetamente. Estos, por fin, ya empiezan a “molestar” a los infractores, pero como decía antes, no mucho ni tampoco con frecuencia. Suelen ser de los que no escurren el bulto pero, si la ocasión lo permite, dejan que vayan otros “a ese servicio”. Pero bueno, algo es algo: son el palo de lanza, ya llegaremos a la punta. Quiero pensar que este es el perfil más extendido, pero suele sufrir altibajos; aún así, ahí está. Estos suelen estar “montados” en una posición inteligente, ni están con todos ni están contra todos. Caen bien a la mayoría.

Ya nos vamos acercando a los que se mojan más. Hay otro grupo, el de los que se implican cuando la bolsa suena. Muchos solo se implican -unos más que otros- cuando existen pluses y gratificaciones económicas de por medio. Mientras les paguen un poco más, “doblaran un poco el lomo”. Eso está genial, ¡por fin un perfil que da el callo!, lo malo es que no creen en lo que hacen, es más, puede que los del perfil definido anteriormente crean más en la profesión que estos. No en vano el otro se “mojaba”, aunque poco, sin que se le arrime plata. Por tanto, estos de ahora curran mercadeando: solo trabajan según le paguen. Prefiero al sujeto que se encuentra cercano al otro perfil, al menos no se vende y suele ser más regular. Los de este perfil no suelen ocultar que van allá donde más pelas le paguen. Según soplen los vientos de las mayorías internas, unas veces serán más queridos y otras veces más criticados.

En este grupo “mercantilista”
–no me gusta llamarles mercenarios como otros hacen- subyace una subespecie: el que parece que es, pero solo es eso, que lo parece. El integrante de esa subespecie parecerá que es un trabajador muy cualificado e implicado, aunque sea por la “bolsa de plata” que le arriman a final mes, pero nada de eso; él parecerá que está en ese barco, sin estarlo. Estos son muy inteligentes: se pegan al grupo que más dinero gana, y con ello se hacen necesitar por el “poder”, pero en el fondo, a poco que se analice su rendimiento, se podrá comprobar que rinden poco o nada. Créanme, abundan. Viven de la renta de otros, aunque a veces de la suya propia. Su gran astucia les hizo sembrar en el pasado para recoger más tarde. Pero no nos engañemos, nunca sembraron demasiado.

Están también, en este particular catálogo, aquellos que son de “todos”, y a la vez no son de “ninguno”. A ver, este perfil es muy singular. Estos podrían ser esos que hoy lo dan todo, pero mañana puede que no den nada, todo depende de con qué compañero vayan de pareja. También son manejables, pero no siempre. Suelen ser buenos currantes, pero no te puedes fiar, pues no mantienen una regularidad en cuanto a su rendimiento. Estos, bien llevados, son muy útiles y eficaces. Creo que profesionalmente no piensan mucho: necesitan que les digan como saltar y hasta donde, pero al final saltan. Es un perfil a valorar muy positivamente, y está muy extendido en nuestras “sabanas y junglas” profesionales. Estos, cuando no se entregan mucho, suelen alegar, en su descargo, las razones del “parón biológico” de su ritmo de trabajo. Aunque se equivoquen en sus postulados defensivos, ellos creerán estar siempre en la posición correcta. No es mala especie para tener cerca.

Quizás el más criticado de los perfiles, -digo criticado por ser generoso- más bien odiado, sea el de aquel policía que siempre actúa del mismo modo y con el mismo alto grado de implicación. No hay muchos, son rara avis. Ante cualquier tipo de servicio que surja, y sea de la índole que sea, se entregan al máximo. Llueva, haga calor o frío, y aunque sea la hora de acabar el turno de trabajo, siempre acuden al llamamiento con interés por resolver el incidente de modo profesional, y con todas las consecuencias y máximas garantías.

Son odiados por mostrase díscolos con casi todos los perfiles anteriores, pues estos extraños sujetos creen en lo que hacen, y en aquello que representan. Son vistos como bichos extraños y actúan siempre en conciencia. Este perfil no es nada inteligente. Suele nadar contra corriente y nunca saldrá del pozo en el que él mismo ha entrado por mantener su postura frente a todo: eso es actuar en conciencia, y cada uno tiene la suya, o quizás no… Estos son considerados, y ellos lo saben, “tipos clínex”: personas de usar y tirar. Los jefes siempre abusarán de ellos, y nunca serán reconocidos como merecen.

Cada sujeto identificado en estos perfiles, sabe, aunque sea en lo más abisal de sus adentros, cuales son sus miserias. No dejan de ser humanos, por ello sabrán de sus limitaciones, y también de sus temores. Todos, en mayor o menor medida, criticarán a los demás integrantes de los grupos que lo circundan, pero algo es más seguro: todos omitirán en público sus vergüenzas y miserias. Ante los desconocidos, se venderán como grandes y comprometidos profesionales, pero únicamente engañarán a quienes no los conocen. Demasiados actuarán como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Los que así se comporten, siempre van a minusvalorar el trabajo de los que más hacen, pero también tratarán de menoscabar su imagen pública. Lógico, quedan al descubierto, o como otros dicen, con el culo al aire.

Con una frase puede resumirse mucho: básicamente, existen los que saben y no quieren, y los que quieren y no saben. Esta frase pone en juego otro factor, la formación. También hay de todo.

En cada uno de los perfiles o grupos antes descritos, tenemos a tipos con formación académica universitaria, a otros con estudios medios y a otros con un nivel académico básico. Pero no se engañen: que “fulano” haya pasado por la universidad no implica que sepa desenvolverse en la profesión. Es más, tampoco el paso por la exquisita formación cultural conlleva compromiso con el pilar básico de nuestra profesión: la sociedad y la defensa de los derechos y libertades del ciudadano.

Hay de todo, lo sé. Soy el primero que dice, pero prefiero tener cerca a un policía comprometido, aunque no tenga estudios superiores, que a uno formado universitariamente que no tiene interés ni implicación. Esto hay que matizarlo. Para que el comprometido no formado no la cague demasiado, cerca debe haber, siempre, a un compañero ojo avizor. Lo ideal es la simbiosis: formación and implicación, pero no abunda. Por cierto, tampoco confundamos nivel de formación profesional con nivel académico.

No me puedo sustraer de “tocar”, aunque sea por encima, otra lastrante carga: los Fashion victim (víctimas de la moda). Estos, que están en auge, son aquellos que solo piensa en sus cabellos y en sus gafas de sol de última moda. En otros momentos, por su corte estético, se les podría haber llamado los brillantinas o gominas. Son los que nunca querrán usar la prenda de cabeza, pues acabarán despeinados, ¿verdad que abundan? Esta es una demostración externa de que NO van a trabajar sino que van al trabajo, y que solo piensan en su imagen estética ante los/as demás, pero sobre todo ante ellos mismos. Estos frívolos “estilistas”, que principalmente abundan en los dos primeros perfiles descritos, solo venden imagen de la institución, pero mala…■

viernes, 10 de diciembre de 2010

TODO SOBRE LA "ESTRESANTE" PISTOLA WALTHER P-99

Pedro Pablo Domínguez Prieto nos brinda, una vez más, un magnifico trabajo en forma de artículo. Como ya sabrán los asiduos lectores de este espacio, Pedro es Detective Privado en ejercicio, y antes de ello ejerció, durante 6 años, como Escolta Privado en el País Vasco. Además, mi amigo es un amante del tiro profesional y de las armas.

Como usuario profesional de armas cortas, durante su etapa de Escolta, y también desde su punto de vista como estudioso del asunto, Pedro sabe distinguir entre ir al trabajo con un arma y trabajar con un arma; por ello sabe el comprimo que siempre supone, con todo lo que implica, portar un arma profesional sin formación real y efectiva en su manejo.
Pedro y yo coincidimos, hace unas semanas, con unos amigos de la Policía, y ambos, como arma de dotación, portaban sendas pistolas Walther P99. Los dos agentes estaban contentos, y muy satisfechos, con sus armas reglamentarias, y la verdad, la cosa nos sorprendió a ambos. Hombre, la P99 no es un arma mala, no es que haya que tirarla, pues funciona y es segura, y además, hasta donde llegan mis conocimientos mecánicos y metalúrgicos, la pistola está bien construida. Eso sí, donde a Pedro, y a mi también, le parece que el cacharro “pincha”, es en lo táctico.
Toca disfrutar: veamos que tiene Pedro que decir de la actual pistola de James Bon.

Aunque me estrese: todo sobre la Walther P99
Por: Pedro Pablo Domínguez Prieto
Los que me conocen saben que no suelo hablar de marcas y modelos de armas. Quizás esto sea debido a que durante mis primeros 15 años de afición a los hierros (de un total aproximado de 25), la única información a la que tenía acceso era precisamente a esto: NÚMEROS. Con el paso del tiempo descubrí que saber si un arma alberga 13 o 15 cartuchos, o si tiene 3 o 4 seguros, era irrelevante en la práctica, y que existían otros parámetros más importantes para trabajar con ellas. Precisamente el trabajar armado a diario durante 6 años me hizo desdeñar por completo las cifras, y poner énfasis en descubrir qué aspectos de esas armas eran más interesantes a la hora de sacarles rendimiento.

No obstante, soy consciente de que hoy en día muchos usuarios desconocen, no ya las ventajas o inconvenientes ocultos de las armas reglamentarias, sino incluso las características más básicas. Una charla con unos amigos Policías Locales hace unos días, me ha llevado a salirme de mi línea y escribir este artículo. Sin embargo, no se trata de una prueba (en realidad la precisión de las armas depende en gran medida del tirador, y la fiabilidad de la limpieza de la misma, del break-in, y de la calidad de la munición), sino que basándome en mis experiencias con la misma, comentaré los dimes y diretes relacionados con ella, que quizás no se descubren en 1 día en la galería, sino tras meses o años portándola, Y PROBÁNDOLA, a diario.

En concreto, este análisis se centrará en la Walther P99, pistola de dotación en (entre otros), la Policía Local de Los Barrios (Cádiz) – el pueblo donde vivo- así como de otras muchas Policías Locales, de los Mossos de Squadra catalanes y de algunas compañías de seguridad (Seguriber)

-Breve introducción histórica:
El diseño de la P99 comenzó en 1994, motivado por 3 factores: el fracaso comercial de la P88 (una pistola “wonder nine” tradicional DA/SA de acero, con martillo a la vista y seguro manual), la necesidad de la policía germana de reemplazar la P5, y la fuerte competencia de Glock.
Como resultado, podemos decir que la P99 es el resultado de mezclar un sistema de disparo DA/SA con el mecanismo de percusión Safe Action de las Glock, además de incorporar un armazón de plástico.

En realidad, desde que apareció la Glock, varios fabricantes han creado modelos basados en el sistema de la pistola austriaca, cambiando alguna pieza y eludiendo así pagar la patente.

Las diferencias que introdujo la P99 fueron varias:
-Dispone de un sistema de disparo llamado “disparador anti-estrés”, que consiste en una doble acción extremadamente larga y dura. Esto, que en otro contexto puede considerarse una virtud, ha sido el punto más criticado de la pistola. De hecho, hoy en día la variante AS ya no se suele ofrecer, a no ser que alguien aún tenga una buen número “almacenadas”.

-También presenta un indicador de martillo montado (lo que nos indica que el arma está lista para disparar en SA), que sobresale por la zona posterior de la corredera (un avance respecto a Glock). Varios de mis compañeros escoltas no sabían qué significaba este dispositivo, pero eran, muy teóricamente y siendo generoso, profesionales muy bien instruidos.

-El disparador posee un tiempo muerto al montarlo en SA, por lo que a simple vista parece estar en DA. Creo que no se han producido más accidentes con esta pistola por pura suerte.

-Si queremos destensar el mecanismo y volver a DA, la pistola está dotada de una tecla de desamartillado en la parte superior de la corredera. Los modelos DAO presentan una tecla más pequeña, y no existe en la versión QA.

-Una consecuencia de usar el sistema de aguja pretensada, es que si hacemos retroceder la corredera 10mm, activaremos el mecanismo de disparo. En una situación real, tirar “x” milímetros de la corredera es una función motora fina, casi imposible de realizar bajo estrés. La mayoría de usuarios coinciden en que, de darse el caso, tirarían de la corredera hasta el tope, sacrificando el cartucho de la recámara.

-El lomo de la empuñadura es intercambiable, existiendo 2 tamaños. De este modo se puede adaptar a manos más grande o pequeñas. Esto, que hoy en día es muy común, fue visto por primera vez en la P99. Un gran acierto.

En el año 2004 apareció la 2ª generación, que eliminó el resalte interior del guardamontes, cambió el tipo de retenida de la corredera y el diseño de esta. También se incluyó el carril de accesorios bajo el cañón, y a partir de 2005, se alargó la retenida del cargador. Es fácil saber en qué año se fabricó nuestra P99, simplemente debemos observar un código de 2 letras, que en las pistolas anteriores a 2004 se encuentra a la derecha del armazón, y en las posteriores a esa fecha debajo del mismo (en la zona del carril de accesorios). Las letras son de la A a la K, correspondiendo cada una a un número (A:1, B:2,…K:9). Esto nos da las dos últimas cifras del año de fabricación.

Este dato puede ser interesante si somos un agente de policía y nos entregan un arma de la que desconocemos su antigüedad, o para saber si varias armas de un lote pertenecen a la misma época, o si nos han “colado” armas de un resto.

-Evolución:
El horrible disparador de la P99AS lleva a su abandono, dando paso a 2 nuevas variantes:
-La DAO (solo doble acción), en la que el martillo (stryker) no está pretensado, sino en reposo. Todos los disparos son en doble acción a 38 Newton (la misma dureza que el disparador anti estrés).

-La QA (Quick Action), que es una copia del disparador de la Glock. Todos los disparos son a la misma tensión (38 N), pero el recorrido baja de 14 mm a 8. Tenemos la misma sensación que disparando una Glock.

Siguiendo el ejemplo de otros fabricantes (sobre todo Glock con su modelo 26), aparecieron versiones compactas, resultantes de recortar cañón/ corredera y empuñadura de los modelos estándar. Asimismo existen 2 modelos “raros”: la Fabryka Borni Radom P99 Rad, versión militar de la P99 fabricada en Polonia con empuñadura diferente, retenidas de cargador y corredera alargadas y carril Picatinny.

La otra es la Smith and Wesson SW99, fruto de un acuerdo entre Walther y Smith and Wesson. En esencia, consiste en un armazón construido por Walther en Alemania, y un cañón y corredera modificados que monta S&W en Estados Unidos. Los cargadores son intercambiables con la P99, pero ahí acaban las similitudes.

Como curiosidad, se fabricaron 2 modelos conmemorativos del personaje cinematográfico James Bond, denominadas HMSS (Her Majesty´s Secret Service), exactamente igual a las normales AS excepto en un grabado alusivo en la corredera. Lo cierto es que la P99 no ha tenido gran éxito al otro lado del charco, donde ha sido relegada por la H&K USP y derivados en el mercado militar, y por Glock en el policial.

-Pros y contras: ¿qué debo saber de mi P99?
Hasta aquí he hablado solo de “cifras y letras”, nada que no se pueda leer en el manual de usuario o en los cientos de artículos de las revistas especializadas.

¿En qué calibres se fabrica la P99 y qué piezas son intercambiables entre ellos?
Los calibres más usuales son el 9mm Luger y el .40 S&W. La corredera del .40 es más pesada, para permitir que se puedan utilizar los mismos muelles recuperadores en todos los modelos (50 Newtons)

Los armazones son idénticos en todos los calibres, pero la pieza de apoyo interior es diferente, y el expulsor de 9mm es más bajo que el de .40. Las agujas percutoras o strykers son intercambiables entre calibres, pero no entre modelos (SA Y DAO-QA)

Además de los calibres anteriores, la P99 se ha comercializado en 9x21 IMI (para el mercado italiano), y .357 SIG. Bar Sto fabricaba un cañón de este calibre, con el que se puede convertir una P99 del .40 al .357 únicamente cambiando esa pieza.

Walther USA anunció hace años una versión en calibre .45 ACP, quizás para calmar los ánimos de los usuarios de ese país, pero finalmente esta variante no ha visto la luz.

¿Qué tipo de municiones puedo utilizar en la P99?
Al tener un estriado clásico, no existen los problemas de sobrepresiones de las Glocks. Se pueden disparar proyectiles de plomo con total seguridad. No obstante, no se recomienda emplear munición +P (yo disparé varios cartuchos de Remington Golden Saber 124 grains +P con la mía sin incidencias, eso sí, noté el incremento en retroceso y reelevación…)

Un detalle importante es que debemos utilizar munición de 124 grains o más en los primeros 300 disparos. En España no está muy extendida la idea del “rodaje” (break in) de las armas, pero es fundamental para que no aparezcan interrupciones más tarde. Sobre todo, el muelle recuperador necesita este tratamiento o sufriremos fallos de acerrojamiento, expulsión, etc. (ver el magnífico artículo de Ernesto sobre este tema http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2010/05/interrupciones-y-trabas-en-la-pistola.html ). Si usamos proyectiles de 115 grains, el muelle recuperador no se adaptará correctamente.

Si queremos utilizar proyectiles de 115 grains, o vamos a emplear un silenciador (por ejemplo en una unidad especial como el GEI de los Mossos), está disponible un muelle recuperador especial con menor resistencia. Este muelle reducido tiene una resistencia de 48 Newton (en lugar de los 50 del estándar), y es fácilmente reconocible por su color rojo.

Todas las variantes de la P99 (según el tamaño, claro) emplean el mismo muelle recuperador, sean de 9mm o del .40 S&W. La Smith and Wesson SW99 si se fabrica en calibre .45, pero su muelle es más corto y no nos serviría en una P99 de 9mm.

Como curiosidad, cuando la P99 se introdujo en Estados Unidos, muchos clientes recelaron de la guía del muelle recuperador de plástico (del que, por otra parte, no se han reportado fallos).Debido a esto, Walther USA debió ofrecer guías metálicas, que se pueden obtener a través de internet.

¿Puedo disparar la pistola en seco?
Si queremos entrenar “en seco” con la Walther (véase http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2009/07/tiro-en-secoentrenamiento-apto-para-el.html ), decir que, al igual que otras armas de aguja pretensada, es seguro disparar el arma sin alivia-percutores, aunque yo recomendaría que los usáramos siempre.

¿Qué tipo de miras puedo instalar?
La pistola viene con 4 puntos de mira de diferentes alturas, estando instalada de serie la número 4. Estas están fabricadas en plástico. Si queremos una metálica, Walther ofrece una equivalente a la número 4 pero que en realidad es un poco más alta (5.1mm>4,5mm). Meprolight y Trijicon fabrican miras de tritio para este arma.

¿Hay diferentes disparadores?
Efectivamente, no solo tenemos 3 mecanismos de disparo (anti-estrés, DAO y Quick Action), sino que las primeras 6000 P99s tenían un seguro de gatillo igual al de las Glocks. Actualmente se usa en las versiones DAO como una medida de seguridad adicional ( a mi parecer, el mejor seguro es el entrenamiento del tirador)

En las armas nuevas, el disparador suele estar bastante duro, independientemente del tipo, pero se suaviza a partir de los 500 tiros aprox.

¿Qué es el botón en la zona superior de la corredera?
La P99 cuenta con una tecla de desamartillado (o “decocker”) en la parte superior izquierda de la corredera. Al pulsarla, destensamos totalmente el stryker/ aguja percutora, quedando el arma en doble acción si se trata de una AS, o en reposo si se trata de una DAO. Las QA no cuentan con esta tecla. La tecla en las DAOs es más pequeña que en la AS, recomendando el fabricante utilizar un bolígrafo o llave de grilletes para accionarla.

La forma más cómoda de acceder a esta tecla es utilizar el pulgar de la mano de apoyo, apoyándolo directamente sobre el lomo de la corredera la yema del pulgar se situará sobre el botón. Una ventaja de colocar este mecanismo sobre la corredera, es que no corremos el riesgo de accionarlo por error como en otros modelos (como la HK USP)

¿Dónde se encuentra la retenida del cargador en la P99?
Siguiendo la idea de retirar de la zona cubierta por la mano aquellos elementos susceptibles de ser accionados por accidente, la retenida del cargador de la P99 no se encuentra en el lugar clásico (en la unión del guardamontes con la empuñadura), sino a los lados de esta pieza (el guardamontes) Para liberar el cargador, hay que apretar esta pieza hacia abajo, exactamente igual que en la HK USP.

Claro está que eliminamos el riesgo de liberar el cargador por error, pero también hace más difícil la operación de recarga. Tenemos que romper totalmente el empuñamiento para hacerlo.

Un truco para evitar esto (y que también sirve para las USP), es utilizar la punta del dedo índice de la mano que empuña, apoyándolo en la tecla y apretando hacia abajo. El tamaño de la tecla es bastante mayor que en la HK, aún así la nueva generación (post-2004) posee una tecla aún mayor.

¿Qué tipo de cargadores se fabrican para la Walther?
Algunos dicen que los cargadores son la única pieza de calidad de la P99...quizás esto sea una exageración, pero sí que es cierto que vamos a encontrar muy pocas armas con unos cargadores como los de esta pistola. Fabricados por Mec-gar, sorprende el grosor y acabado del acero. Esto es una ventaja sobre otras armas con cargadores de plástico como la USP o Glock.

Los cargadores de la SW 99 son intercambiables, pero no son ni por asomo de la calidad de los Mec-gar. Son “drop-free”, esto es, caen por su propio peso sin que debamos utilizar la mano débil para recargar.

Los cargadores originales (los que yo utilicé en mi AS de servicio), eran de 16 cartuchos. Estos tienen la teja elevadora de color negro. Algunos usuarios se quejaron de que, si introducían el cargador lleno a tope con la corredera cerrada, la pieza no encajaba bien. Un segundo modelo con la teja en color naranja presentaba el mismo problema, incluso se producían interrupciones consistentes en que un cartucho accionaba la retenida de la corredera., quedando ésta abierta cuando aún quedaba munición en el cargador. Esto pasaba sobre todo con los modelos en calibre .40 S&W. Los dos modelos nuevos (3º con la teja elevadora en color azul oscuro, y 4º en color azul claro), tienen un nuevo diseño interior que soluciona este problema.

En cuanto a su capacidad, los originales albergan 16 cartuchos en 9mm Para y 12 en .40 S&W. Tras la prohibición de cargadores de alta capacidad en USA, en este país se comercializaron los llamados LE, con 10 cartuchos de capacidad como máximo.

Desde el año 2004, los cargadores son de 15 tiros (los del .40 siguen acogiendo 12), y tienen los agujeros para comprobar visualmente cuánta munición queda en la parte trasera (los pre-2004 los tenían a los lados)

Los cargadores estándar pueden usarse en los modelos compactos (al igual que ocurre en las Glocks), pero con una particularidad: el cargador en la P99 tiene como tope su base, que al tocar el brocal de la empuñadura, impide que se adentre más en el arma. Pero al introducir un cargador largo en una P99c, este tope no existe, por lo que golpeamos directamente al expulsor, pudiendo dañarlo.
Para solucionar esto, Walther ofrece desde 2007 un adaptador que añade la sección de empuñadura que falta. Glock fabrica un sistema similar para sus pistolas subcompactas.
Aunque los cargadores de diferentes calibres son iguales en dimensiones (los armazones también lo son), el fabricante no recomienda intercambiarlos.

Importante: la pieza amarilla que viene con la pistola no sirve para cambiar los lomos de la empuñadura (como muchos piensan), sino para desmontar el cargador.

Retenidas de corredera:
Internamente, existen dos tipos de piezas de retenida: una emplea un muelle largo, y el otro uno más corto. En las armas del .40, como comentamos con anterioridad, se producían interrupciones involuntarias al tocar un cartucho esta pieza. Por ello se introdujo el segundo modelo (las de 9mm continúan montando el primero)

Las P99 primitivas contaban con una palanca de retenida de la corredera excesivamente pequeña y plana (para que no se enganchase con el equipo, o la accionásemos por error), tal y como se podían encontrar en las Glocks. Y como en las austriacas, su operación era bastante difícil, sobre todo si teníamos las manos sudadas. Los modelos nuevos incorporan una nueva palanca mucho más grande y ambidextra, característica que no poseía la antigua.

¿Puedo poner un supresor/silenciador a mi P99?
Impulsado por la demanda de las unidades militares/ policiales, y popularizado por las películas de James Bond (donde es su nueva arma sustituyendo a la PPK), existe la posibilidad de instalar silenciadores en las Walther, para lo que hay que montar un cañón especial, más largo y con rosca. Estos cañones los ofrece Walther y van marcados con las letras “SD”

¿Qué mantenimiento requiere este arma?
Muchos tiradores creen que no es necesario limpiar este tipo de armas “de plástico”, pero sin duda necesitan un mínimo de limpieza para evitar interrupciones. En los manuales a los que se puede acceder a través de los enlaces al final del artículo, se describe el método para desmontar la pistola. Las zonas a lubricar son por supuesto las metálicas, prestando especial atención a la unión de cañón y armazón y a los raíles del armazón (metálicos)

Se pueden usar los productos habituales de limpieza en el arma sin miedo a dañarla, pero teniendo en cuenta que, con el tiempo, algunos disolventes borrarán las marcas rojas que nos indican que el arma está cargada (ver el manual), lo que conocemos como “indicador de cartucho en recámara”, y que se encuentra en la uña extractora.

Accesorios:
Además del silenciador, podemos instalar diversos accesorios en la pistola, aprovechando el rail existente en el armazón. Lamentablemente, este no es MIL-SPEC, por lo que hay muchos accesorios del mercado que no podremos utilizar, o tendremos que instalarle un adaptador con carriles picatinny (a no ser que poseamos la versión polaca). En general, podemos usar varios modelos de linternas y láseres de la firma Insight Technology (M3, M5 y M6)

Umarex ofrece un adaptador para las versiones CP99 (de aire comprimido), con carriles inferiores y superiores, en el que podemos montar a la vez linterna y punto rojo. Este aparato no está indicado para armas de fuego, y dañará el armazón si lo instalamos.

-Conclusiones/ impresiones personales:
Utilicé la P99AS durante 8 meses en el País Vasco, portándola en clima invernal y veraniego, y siempre en ropa de paisano. Noté bastante la diferencia en peso con mi anterior arma de dotación (una Beretta), por lo que en principio la impresión fue favorable. No lo fue tanto cuando traté de instalarle unas cachas Hogue, con la intención de paliar uno de sus defectos: la empuñadura es excesivamente lisa (al contrario por ejemplo, que la USP Compact), y con manos sudadas (verano), es complicado empuñarla correctamente. Cuando intenté colocarle las cachas, encontré que la forma de la empuñadura no las aceptaba.

Otro detalle que descubrí al portarla en la posición FBI, es que la parte inferior de la empuñadura me molestaba en los riñones, al ser esta sensiblemente más larga que otros modelos. Esto también la hacía más visible en la funda de sobaquera. Sí es una pistola más estrecha que otros modelos, y que se nota menos en algunas posiciones (appendix) por la menor longitud del cañón.
Practicando tiro en seco, me sorprendió la dureza del disparador anti estrés, siendo muy difícil mantener el punto de mira sobre el blanco en doble acción. Una vez en el campo de tiro, la toma de miras me pareció buena, resolviendo los ejercicios sin inconvenientes. Pero confirmando mis temores, no me era posible mantener inmóvil la pistola en series rápidas, al resbalárseme debido al sudor.

Imagino que aquel que pueda utilizar guantes durante los ejercicios no tendrá este problema, pero me parece una solución in extremis. Walther debería sustituir los resaltes redondeados por un picado mucho más agresivo. En el aspecto positivo, no tuve ningún tipo de interrupción con la P99, problemas que si tuve con la Beretta, y como sabemos que la fiabilidad es lo primero…en este aspecto le doy un 10 a la Walther.

La “Iglesia de la Verdad Táctica” dice en sus mandamientos que un tiroteo se gana en un 90% por la preparación mental y las tácticas, y solo un 10% se refiere al equipo (llevo una Glock-llevo una Astra). Por tanto, y ya que no podemos elegir el arma que nos entregan en dotación, nuestra obligación es conocer sus virtudes y defectos y sacarles el máximo rendimiento, sin caer en el “yo quiero una Glock y todo lo demás es una …”.

Por tanto, tenemos un arma (la P99), moderna, de buena calidad y fiable, a la que podremos extraerle una buena precisión si entrenamos con ella. Lo demás depende de nosotros…

Recursos:
En el siguiente enlace podéis descargaros el manual de la P99 en 4 idiomas (incluido el castellano), en el cual se describe el desmontaje básico para su limpieza. Normalmente las pistolas traen este manual en papel, pero en caso de que se haya extraviado, este os servirá igual:
http://www.lenaburgs.net/james/Guns/P99_Manual_Euro.pdf
Os recomiendo descargarlo, ya que en ocasiones estos manuales on-line dejan de estar disponibles.
Este otro solo en inglés:
http://www.parkcitiestactical.com/manuals/P99Manual.pdf
Manual en inglés de la P99DAO:
http://www.tetragon.ca/product_images/downloads/Doc8%20Technical%20Info%20P99%20DAO.pdf
Manual en inglés de todas las variantes:
http://www.carl-walther.de/files/pdf/262_81_21_f_P99_ENGLISH.pdf

jueves, 2 de diciembre de 2010

HÉROES vs MEDALLAS: ¿las reciben los que están donde se dan o las reciben los que están donde se ganan?

Hace unos días leí, en el blog de un amigo, un artículo sobre los héroes policiales. En el texto se exponía el significad de la palabra héroe según la Real Academia de la Lengua Española, y seguidamente se exponían casos reales de agentes de seguridad, de todo el mundo, que, a criterio de mi amigo y sus lectores, merecían el apelativo de héroes. Muy resumidamente, un héroe es una persona que realiza una hazaña extraordinaria, especialmente si se requiere, para culminar la proeza, mucho valor o pericia.

Es precisamente esa definición, a groso modo, la que se refleja en todos los reglamentos y normativas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y de las Fuerzas Armadas, para la concesión de medallas al mérito policial o militar. Pero hay más, al existir un amplio catálogo de condecoraciones y premios de reconocimiento a la labor profesional, también se pueden otorgar premios de más prestigio, exigiéndose para su concesión, casi siempre, un riesgo propio en el acto que produjo la acción meritoria de reconocimiento.

Al hablar con profesionales de todos los estamentos en los que se imponen condecoraciones -casi todos cuerpos armados y uniformados-, siempre se oye la misma queja: se dan demasiadas medallas a quienes no participaron directamente en la acción que dio origen a la concesión de la medalla; a veces se conceden a quienes nunca tuvieron, en “caliente”, conocimiento de tal operación. Este es un mal extendido y en auge. Pocas condecoraciones se conceden con la opinión mayoritaria de la justa concesión, y cuando es así…a la par se entregan otras vergonzosas que se suelen esconder, y justificar, tras la que sí es merecida. Estas pueden minusvalorar a la primera.

Hoy, un veterano compañero de otro cuerpo me ha expuesto su experiencia con las medallas, la sociedad, el Cuerpo y los avatares políticos, sindicales e internos de su institución. Este amigo ingresó en el Cuerpo de Policía Nacional cuando este acababa de nacer tras la desaparición de la Policía Armada. ¡Ya ha llovido! Pues bien, Moreno, así se llama mi amigo, me cuenta que al ingresar en el Cuerpo -es su impresión-, se otorgaban felicitaciones públicas y condecoraciones por servicios destacados, y se hacía con bastante justicia. Conoce el caso cercano de un compañero que detuvo, sin operativo especial alguno, a un comando de eta (para estos perros uso letras minúsculas) y por ello lucía la medalla al mérito “blanca”. Otro policía de su unidad, también en los tiempos de inicio de su carrera, lucía la “roja”. Esa fue la primera "roja" que Moreno vio en el pecho de un igual. Aquel compañero lucía “la roja” por su acción en un atraco en el que acabó con la vida de dos delincuentes. Por todo ello, Moreno creía, a sus 22 años de edad, que las medallas se daban muy merecidamente.

Las cosas cambiaron con el devenir de los tiempos. La sociedad española iba cambiando: llegó al poder el partido que hoy nos gobierna. Según Moreno, nació la eterna sospecha sobre los agentes uniformados. Se sacaba la lupa para todos ellos. Parece que por muchos de los hechos que antes daban inicio a expedientes para felicitación, condecoración o recompensa, ahora daban inicio al expediente disciplinario para averiguar “veracidades”. Se acabaron las felicitaciones públicas para los operativos uniformados de “calle”, sin embargo, todos los días se podía leer, en las Ordenes Generales del Cuerpo, que los que ocupaban cómodos despachos, y nunca pisaban las calles, recibían inmerecidos premios y reconocimientos profesionales.

Esto hizo que en los actos en que se usaba uniforme de gala, o similar, los que carecían de una pechera “chapada” pusieran en “cuarentena”, por sospecha, a los que bajaban de sus despachos, u otros destinos, con el uniforme repleto de chapas.

Para Moreno, la llegada del PP al Gobierno de la Nación puso en alza la labor del Policía de la calle. Parece que los jefes del CNP, cuando coincidían en actos con compañeros de la Guardia Civil, veían más medallas en las guerreras de esos compañeros, por ello empezaron a otorgar, a los suyos, más medallas que en los tiempos recientemente pasados. Eso sí, se daban con cupo: tantas para tal unidad y tantas para la otra y así con todas. Al final no se tenía en cuenta el valor real de los servicios, sino que se contentaba a todos, pero NO por igual. Se cubría expediente, algo común en otras facetas de esta profesión.

Nació la "Romería de las Medallas". Gente con dos o tres años de antigüedad ya lucía medallas, y otros agentes que venían de hacer la transición, y seguían en la calle, no tenían nada. Otros se jubilaban casi sin nada, mientras a los nuevos se les iba incentivando con “chapas”. Los que se estaban yendo jubilados habían soportado la peor época del terrorismo y una delincuencia insaciable, pero sus uniformes estaban más vacíos que los del relevo.

Tras decirme eso, Moreno admitió que es poseedor dos medallas al mérito, ambas “blancas”. Una se la han dado a destiempo, como él mismo dice. Ha sido por su trayectoria profesional: precisamente cuando ya ni recuerda las “mil” intervenciones delicadas que ha protagonizado y que merecieron, per se, una medalla en particular. La otra se la han concedido por una acción con riesgo propio durante la detención a un atracador que, armado con una escopeta, lo encañonó. Pero esta segunda es también “blanca”.

Un buen amigo siempre dice, y sabe de lo que habla, -tiene muchas medallas y a propuesto a muchos para que las recibieran- que lo importante es hacerlo, y no el reconocimiento. Seguramente es cierto, pero a todo el mundo le gusta ser reconocido, es algo inherente al ser humano sano. Otro amigo me enseñó una frase que oía de su padre ya fallecido y que fue alto mando de las Fuerzas Armadas, y veterano de guerra: “…las medallas las reciben los que están donde se dan, y NO los que están donde se ganan…” Creo que demasiadas veces es cierta la afirmación del padre de mi amigo. También él sabía de lo que hablaba.

Don Gonzalo

jueves, 4 de noviembre de 2010

EL "FUEGO" EN LAS TINIEBLAS

Una vez más, mi amigo Pedro Pablo Domínguez Prieto nos muestra su punto de vista sobre una “parcela” del tiro policial defensivo. Hoy trae a este blog un asunto no muy tratado en las academias policiales de las administraciones, pero sí en cursos privados: el uso del arma de fuego, no siempre disparando, en condiciones de baja luminosidad.

Para muchos, el empleo de la linterna es cosa exclusiva de las horas y turnos de trabajo nocturno, pero es un error. Como digo en algunos de mis artículos, en horas de pleno día, y con el más fuerte sol “pegando”, también puede se útil el porte y uso de la linterna. Incendios, registros de casas, naves o establecimientos que carecen, por el motivo que sea, de luz eléctrica y/o acceso a la luz natural.

Lean el texto y extraigan de él aquello que tras probarlo les convenza. Van conocer técnicas que permiten el uso combinado de la “luz de mano” y el arma de fuego. Ernesto Pérez Vera

EL "FUEGO" EN LAS TINIEBLAS...
Por: Pedro Pablo Domínguez Prieto
Ya sabemos que la mayoría de las agresiones se producen en situaciones de poca iluminación. Los delincuentes prefieren actuar en la oscuridad, pues esto les permite atacar por sorpresa y huir más fácilmente. Desde el punto de vista del defensor, nos encontramos privados de uno de nuestros sentidos principales (precisamente el que utilizamos para disparar). Por tanto, necesitamos compensar esta desventaja con tácticas, técnicas y equipo adecuados.
En esta ocasión, estudiaremos a fondo cómo combatir con eficacia con diversos grados de luz. Espero que sea de vuestro interés.

-Reglas generales:
-La mayor parte de enfrentamientos ocurren en condiciones de oscuridad. Esto puede tomarse como un inconveniente o como una ventaja, dependiendo de nuestra actitud y de las tácticas que empleemos.

-La oscuridad no siempre es total, variará según exista luz ambiental (amanecer o anochecer, cielo estrellado o cubierto, luna llena o no), artificial (farolas, letreros luminosos, luces de viviendas, vehículos) o proveniente de nuestro propio equipo (linternas).

-El problema real no es que la falta de luz reduzca nuestra habilidad con el arma, sino la identificación del blanco. Si somos capaces de identificarlo correctamente, existen técnicas para poder alcanzarlo con nuestros disparos.

-La oscuridad es nuestra amiga, cuanta menos luz exista, mejor. Si hay alguna zona iluminada, debe ser la que ocupa el blanco. Ante la duda, es preferible permanecer en la oscuridad que salir a la zona donde somos visibles.

-La regla de oro con una linterna es ENCENDERLA LO MENOS POSIBLE.

-La segunda regla de oro es: IDENTIFICA EL BLANCO ANTES DE DISPARAR.
-Luchando en la oscuridad, 1ª parte: luz cenital:
Supongamos que es primera hora de la mañana o última de la tarde. El sol aún nos ofrece cierto grado de visión, pero el contraste (la capacidad de distinguir dos objetos superpuestos) se ve cada vez más reducido. El resultado es que al apuntar al “malo” (una sombra cada vez más oscura), no distingamos las miras de nuestra propia arma (negro sobre negro). En esta situación, si el blanco está cerca, una correcta posición de tiro (isósceles) nos permitirá alcanzar su centro de masa.

Si la distancia es mayor, un buen truco es adoptar la posición, levantar el arma hacia el cielo (fondo claro) o cualquier otra fuente de luz, asegurarnos de que las miras están alineadas, y sin cambiar el agarre bajarla de nuevo hacia el blanco.

Muchos autores creen que el error angular es un factor importante en este tipo de situaciones, aunque yo opino que todo depende de que la posición sea correcta, y quizás de la longitud del cañón si llevamos un arma con gran radio de miras. Aunque esto pudiese ocurrir en los años 70, cuando algunos Departamentos de Policía USA utilizaban reglamentariamente revólveres de 6 pulgadas, hoy en día las armas policiales y de defensa no suelen tener ese tamaño, eliminando ese problema.

Si el blanco está más lejos, puede que sea más difícil aún distinguir las miras, el blanco e incluso el fondo que hay tras él. La solución a esto son las miras de tritio. Estas, como ya sabemos, consisten en unas inserciones tanto en el punto de mira como en el alza, que gracias a sus propiedades fluorescentes me permiten tener un punto de referencia al apuntar (ver las miras en la oscuridad). Tienen sus defensores y sus detractores, yo personalmente las veo muy útiles.
OJO: este sistema me permite alinear mejor las miras, NO ver mejor el blanco.

Cosas importantes que debemos saber:
-Es aconsejable utilizar colores diferentes para punto y alza. Aunque tendríamos que usar un empuñamiento extremadamente malo, si los 3 puntos son iguales y los alineamos mal (punto-alza-alza), el error paralelo será brutal.

-El tritio pierde propiedades con el tiempo, por lo que tarde o temprano tendemos que reemplazarlos.

-Los sistemas que no usan 3 puntos, sino punto y alguna figura geométrica diferente (Glock, Steyr) pueden ser más sencillos de utilizar.

Recordemos que aún no estamos utilizando linterna, por lo que tendremos que aprovechar al máximo la luz ambiental para apuntar. Como ya he comentado, debemos evitar la tentación de encender una luz que delate nuestra posición. ¿Entonces cómo “veo” el objetivo?. Aprovechando los indicadores de blanco: movimiento, ruido, luz, contraste y silueta. Sin embargo, hay que ser muy cauto, recordad la 2ª regla de oro: identificar el blanco antes de disparar.

El movimiento es un buen indicador de blanco, instintivamente lo detectaremos, pero jamás hay que disparar al bulto a no ser que estemos absolutamente seguros de que no hay inocentes cerca.

Lo mismo se puede decir del ruido. Algunos instructores enseñan a disparar a fuentes de ruido, esto es inaceptable. Por otro lado, un ruido producido por nosotros en la oscuridad puede ocasionar un fuerte impacto psicológico en el adversario (desorientación, pánico) Ej: gritar. También podemos aprovechar un ruido natural o artificial que distraiga la atención del otro tirador para realizar nosotros una acción. Todos hemos visto en el cine cómo un simple animal, un portazo, un vehículo hacen que el enemigo centre su atención en el mismo, usando esta distracción el protagonista para atacar.

El ruido tiene otra función importante desde el punto de vista del defensor, y es enmascarar nuestros movimientos. Hace 500 años los Ninjas japoneses ya utilizaban esta táctica.

El brillo puede tener 2 orígenes: su linterna (si la usa), y los fogonazos de su arma. Esa es la razón de encender la linterna lo menos posible: si avanzas por ahí con el foco encendido como en las películas, atraerás los disparos como un imán. El fogonazo del disparo varía de unas municiones a otras, pero en la oscuridad normalmente será una buena referencia.

Respecto a la silueta (o outline, la forma del blanco recortada sobre un fondo, por ejemplo sobre el horizonte) y el contraste (blanco de color diferente al fondo), una buena táctica es agacharnos de modo que veamos el blanco sobre la poca luz que exista. De este modo nosotros mismos evitaremos que el enemigo use esa misma táctica contra nosotros.

-Parte 2: oscuridad total:
Una vez que haya anochecido completamente, o nos encontremos en un lugar cerrado sin luz, tendremos que recurrir a algún sistema que nos permita “ver”. Ya que no es práctico portar NVGs o visores nocturnos en un arma corta, esto significa utilizar una linterna.

Normalmente, todos los manuales de tiro que tratan el tema del tiro en bajas condiciones de luminosidad se centran en este tema, sobre todo en los diferentes agarres. Por ello yo no voy a repetir estas posiciones (FBI, Harris, etc), sino que trataré otras cuestiones.

Por ejemplo, es preferible que la linterna esté separada del arma, o que si está instalada en el carril de accesorios, se pueda quitar con facilidad. La razón de esto es que si se atasca en la posición ON, debemos desecharla arrojándola lejos de nosotros (o nos convertiremos en un atrapabalas).

Respecto al tipo de linterna, por supuesto de buena calidad, y lo más potente posible: si he de ver, debo ver bien. La potencia del haz es también un arma: me permite deslumbrar momentáneamente al adversario apuntándole a los ojos.
Como hemos visto, la linterna debe encenderse lo menos posible. Cuando avancemos, la encenderemos un instante, observaremos la zona y la apagaremos, cambiando de posición (o agachándonos si no podemos movernos lateralmente –un pasillo por ejemplo) inmediatamente. Después volveremos a encenderla observando la zona a cubrir y repetiremos la operación. Nunca debemos avanzar con la luz encendida.

Importantísimo: luchando en la oscuridad es muy posible que vayamos de sobresalto en sobresalto: obstáculos y blancos aparecerán de repente. Por ello siempre mantendremos la norma general de seguridad #2: mantener el dedo fuera del disparador y apoyado en el armazón. De lo contrario existe un enorme riesgo de una descarga involuntaria.

Si localizamos un blanco hay varias opciones:
-Si nuestra intención es disparar, haremos x disparos y mantendremos la linterna encendida un instante para verificar que el otro ha caído. Nunca apagues con la duda de si le has alcanzado o si está incapacitado o no. Una vez estemos seguros, la apagaremos y cambiaremos de posición.
-Si por el contrario nuestro objetivo no es disparar (por ejemplo, una detención), le apuntaremos a los ojos y le daremos las órdenes oportunas hasta que tengamos control de la situación.

Un detalle importante es que cuando encendamos la linterna, cerraremos uno de los ojos, so pena de perder completamente la visión nocturna, quedando “ciegos” al apagarla.

Las manipulaciones en el arma (recargas, interrupciones) han de realizarse en oscuridad. Si la linterna no está sujeta al arma, una buena técnica es meterla bajo la axila con el foco hacia atrás, de modo que si queda algo de luz residual, quede oculta por el brazo. Un accesorio que recomiendo evitar es algún tipo de lazo que sujete la linterna a la muñeca. Algunos instructores lo consideran un buen accesorio, ya que si necesitamos recargar o solucionar una interrupción, simplemente soltando la linterna, ésta quedará colgando sin caer al suelo. Pero yo opino que este sistema presenta el mismo inconveniente que el llevarla fijada al arma: si se atasca en la posición de encendido, tendremos un “farol” colgando de nuestro antebrazo.

Otros instructores sugieren sostenerla entre los dientes mientras realizamos las manipulaciones. Ya que el foco de luz es la referencia a la que dispararán los malos, podemos imaginar que a nuestro amigo pronto le llamarán “el mellao” (expresión típica de mi tierra).

Por otro lado, aunque este artículo está centrado en el arma corta, ya que la mayoría de los interesados tendrán como herramienta de trabajo este tipo de arma de fuego, no existe ningún impedimento para instalar los mismos sistemas (miras de tritio, linternas) en un arma larga (escopeta, carabina, rifle de caza, etc). De hecho es uno de los accesorios más comunes en las armas de las unidades policiales de intervención.

Un arma de defensa del hogar es una candidata perfecta, no solo para la instalación de una linterna, sino incluso de un visor nocturno. Esto que puede parecer un disparate, no lo es tanto si disponemos de presupuesto, ya que no tenemos el problema de volumen y peso de un arma de servicio, y en el caso de asalto en la oscuridad es tremendamente efectivo (no delata nuestra posición como la linterna).

En el mercado civil hay varios modelos de estos visores a precios competitivos.

-Parte 3: trucos sucios:
Dentro de la teoría de la alerta situacional y el giro OODA (del que soy un fanático), sabemos que la información que percibimos por los sentidos es fundamental. Precisamente la vista es una de las fuentes de información más importantes en el tiro de combate. Por ello, tanto un déficit (no ver nada), como un exceso (deslumbramiento), afectarán a la fase de observación del adversario.
El primer impulso que siente una persona amenazada que se encuentra a oscuras es precisamente “encender la luz”. Pues es exactamente lo que debemos evitar. El agresor ya trae un plan, ha observado y orientado, al apagar la luz nosotros perdemos información, pero él también: habremos reducido su ventaja inicial.

Si estamos en nuestro hogar y nos asaltan, un buen sistema de defensa sería cortar el suministro de luz en la casa de alguna forma. La oscuridad produce miedo de forma instintiva en el ser humano, y eso es lo que debemos explotar. Si unimos a esto que el atacante desconoce el terreno, y que nosotros estamos en el nuestro (nuestra propia casa), la ventaja pasa rápidamente a nuestro lado. Esto es realmente tema para otro artículo, y se ha discutido largamente en los foros sobre armas y tiro. Si estamos solos, o con nuestra pareja en el dormitorio (la mayoría de asaltos ocurrirán de madrugada), podemos hacernos fuertes en la habitación y simplemente disparar a cualquier cosa que intente atravesar el umbral de la puerta. El problema grave aparece cuando hay más familiares en otras habitaciones (por ejemplo, tus hijos, la suegra, etc), y hay que ir a “rescatarlos”.

Las técnicas de limpieza de edificios son bastante complejas y deben ser aprendidas y practicadas para ser efectivas. No obstante, si nos vemos obligados a avanzar por un pasillo donde pueden aparecer amenazas, serán de aplicación las mismas normas generales: encender la luz lo mínimo indispensable, e identificar el blanco antes de enviarle 124 grains de plomo. En los enlaces que incluyo al final del artículo podéis leer largo y tendido sobre este tema.

En el otro extremo, saturar su visión con un exceso repentino de luz cegará al otro tirador, dándonos tiempo para desenfundar, recargar, movernos, huir, atacar, etc. Así como la oportunidad para salir de una situación de desventaja. Las actuales linternas tácticas son capaces de quemar cierta cantidad de nervios de la retina si la enfocamos a corta distancia.
Esto podemos lograrlo tanto con una linterna como con cualquier otra fuente de luz artificial, por ejemplo las luces de un vehículo. Tras deslumbrarle podemos huir o atropellarle si no hay otra solución, en todo caso la ceguera momentánea le impedirá dispararnos con efectividad.
Por último, comentar que existen modelos de linternas “de defensa”, dotadas de un borde dentado en la zona del foco, con la que tras cegar al atacante, podemos golpearle causándole graves lesiones. Un utensilio de este tipo es una alternativa para zonas donde no se puede portar un arma legalmente (por ejemplo, al viajar en avión, o en países donde ciertos tipos de armas están prohibidas).

En estos enlaces podéis ampliar la información sobre este tema:
http://www.surefireinstitute.com/images/pdfs/SureFire_Low-Light_Editorial.pdf
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771315
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771338
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771338
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771343
http://thefiringline.com/forums/search.php?searchid=4771707
http://www.surefire.com/
http://www.streamlight.com/

jueves, 28 de octubre de 2010

¿Reaccionamos ante un ataque del mismo modo que entrenamos…? ¿Quienes nos entrenan…? ¡Acaso entrenamos! RESPUESTA FISIOLÓGICA ANTE UN ATAQUE LETAL

(1ª PARTE)
Por: Ernesto Pérez Vera

Muchos son los que creen que ante una acción hostil, contra ellos, sabrán y podrán actuar de modo eficaz. Estos, suelen ser los que, ante comentarios, noticias o episodios vividos por terceras personas, apostillan que ellos, en esa misma situación, hubieran hecho “esto, aquello o lo otro” pero siempre, en cualquier caso, hubieran actuado mejor que el protagonista de la noticia comentada. La mayoría, seguramente, se deja llevar por la ignorancia y el desconocimiento de todo lo que comporta un ataque mortal y una defensa extrema.

El motivo por el que estas cosas pasen, entre otros, puede ser por la mala o nula formación táctica y técnica que, como norma general, se posee en el seno de las Fuerzas de Seguridad. Puede que el motivo sea la falta de mentalización, y conocimiento, de todo aquello que rodea al ataque y a la defensa. Tal vez solo son cosas de la televisión y de Hollywood, que tanta influencia negativa suelen tener. Lo que sí creo es que quien de ese modo se expresa, NO ha pasado jamás por una situación límite de verdad. Posiblemente, solo ha vivido momentos dulces en sus actuaciones policiales -este tipo de comentarios nace, casi siempre, en el seno de la comunidad profesional de la seguridad o la defensa-. Casi con total seguridad, los que creen que lo hubieran hecho mejor, -ellos no lo dudan- habrán vivido situaciones tensas, pero jamás muy cerca de la muerte, por suerte para ellos, y para sus familias.

En mi opinión, la culpa la tiene, principalmente, la mala mentalización profesional. Desde que una persona ingresa en la comunidad policial está oyendo frases hechas; no deja de oír siempre lo mismo: “…nunca pasa nada…” “…para las veces que voy a tener que disparar, mejor no entreno…” “…si sacas el arma de la funda, te metes en un lío…” “…esas cosas solo le pasan a los que se meten donde no les llaman: yo, no me complico la vida, paso de todo…” Ante frases como esas, -y ustedes saben que son frases mil veces oídas- los funcionarios policiales suelen reaccionar tomándolas como dogmas de fe y sobre todo aquellos -me gustaría pensar que minoría- que no están comprometidos con la profesión y con la persecución del delito.

Otros, seguramente mayoría, simplemente se han creído las cosas que han oído, pues no solo las oyen de compañeros sino que, esas leyendas urbanas, las han oído de la boca de los que, para él, son referentes, esto es: mandos, cargos políticos o instructores y profesores. Si los que deben alentar al servicio eficaz y fomentar la adecuada y continua formación, se dedican, por ignorancia, a promover lo contrario, el fiasco está servido.

En España se debería, de una vez por todas, incluir en los programas formativos policiales, no solo un mayor número de horas prácticas de tiro y armamento, sino también un aumento de horas lectivas de clases teóricas. En el área teórica, se hace necesario incluir el estudio de las condiciones fisiológicas que un ser humano alcanza cuando entra en estrés de combate, esto es: cuando se enfrenta a una situación de vida o muerte. Para incluir la Fisiología del Enfrentamiento en los programas formativos de las Escuelas y Academias de Policías, habría que, a la par, cambiar los programas de formación de fuego real.

Fisiología humana: asignatura policial
Deben saber los policías que, cuando se encuentren en una situación real de enfrentamiento a vida o muerte, (aunque no lo sea, ellos pueden así percibirlo) sufrirán, de modo automático, una serie de cambios psicofísicos que les impedirán actuar del modo que están acostumbrados a hacerlo en el aula de entrenamiento. Así pues, aumentará el ritmo cardíaco, también la temperatura corporal y, con ello, llegarán el sudor y la adrenalina. Su sangre se dirigirá hacia los músculos que más lo precisen en ese momento y éstos serán, generalmente, la musculatura de las extremidades y otros grandes grupos musculares. Personalmente, he visto a profesionales acercarse a esos extremos de la fisiología, y no crean que los estaban intentado matar: simplemente, no sabían controlar una situación policial violenta y quizás delicada, pero no letal. Esto, seguramente esté ligado a la falta de experiencia real en conflictos violentos, unido, también, a ciertas dosis de alejamiento del compromiso.

Mientras se producen los cambios fisiológicos antes referidos, llegará menos sangre y oxígeno a los dedos y a los demás órganos que, directamente, no intervendrán en la acción defensiva. Por ello, se perderá la habilidad digital, o Habilidad Motora Fina. Cuando esto último ocurra, desabrochar la funda, quitar o poner el seguro del arma o cambiar de cargador, -manipulaciones digitales- serán tareas sumamente complicadas. Esto le pasará incluso al tirador experimentado. Pasará, incluso, cuando se posea pericia en el manejo de las armas. También le ocurrirá todo esto al que posea experiencia real de combate solo que, a éste, le pasará, -igual que al que está muy entrenado- más tarde. Normalmente, se llegará a esta situación cuando las pulsaciones superen las 120 por minuto. Aún así, algo positivo se obtiene de este grado de estrés: alta capacidad de atención y alerta. Es el mejor momento para atacar, o defenderse.

Se sufrirán, de modo automático, otros cambios que no serán controlados por la voluntad del que sufre la agresión letal. Quien ya haya detectado el ataque y lo esté sufriendo, alcanzará las 155 pulsaciones por minuto, e incluso más. Llegados a ese extremo, se perderá la Habilidad Motora Compleja, esto es: la capacidad cognitiva -decidir, pensar y actuar de modo acertado, coherente y súbito- Asimismo, se perderá también la capacidad de realizar varias tareas a la vez, como pudieran ser dar órdenes al agresor, pedir apoyo por el transmisor, memorizar matrículas o características del agresor, moverse, desenfundar y disparar. Acabado el encuentro, si se sigue con vida, se sufrirán lagunas temporales de memoria.

Finalmente, cuando ya el combate esté acabado y tanto si se ha sucumbido como si no, se perderá la Habilidad Motora Gruesa, que no es más que la capacidad de resistencia que el cuerpo obtiene a través del “cóctel” de hormonas y esteroides que se habrán disparado por todo el organismo. Estas hormonas, entre otras, son: adrenalina, noradrenalina y cortisol. La Adrenalina es una hormona que, en situaciones de peligro y alerta, es segregada por las glándulas suprarrenales y aporta al cuerpo glucosa, aumento de ritmo cardiaco, dilatación de las pupilas y aumento de la tensión arterial. La Adrenalina proporciona al cerebro sensación de bienestar y por ello, se dice que la adrenalina es adictiva. En esta situación será imposible hacer un uso correcto de los elementos de puntería del arma.

La Noradrenalina, junto con la Adrenalina, participa en la elevación del ritmo cardíaco y en la liberación de la glucosa. El Cortisol, entre otras acciones, libera, en situaciones de estrés, grandes cantidades de glucosa. La Glucosa aporta energía a los músculos y en general al organismo. Esta energía durante un enfrentamiento o lucha física, será de gran valor para soportar la contienda hasta el final, máxime si se está herido. También el oído se verá mermado en sus capacidades. Tanto es así que, durante un encuentro de este tipo, perderemos más del 80% de capacidad auditiva. Es, por tanto, más cercano a la realidad, el entrenamiento de tiro profesional que se efectúa con medios de protección auditiva.

Un cambio necesario
Por todo lo que anteriormente se ha dicho, es de sentido común que las técnicas de tiro tradicionales que se enseñan en la mayoría de las Academias sean renovadas, o quizás, sustituidas en su mayor parte. Esas técnicas, como por ejemplo la Weaver, -que requiere ser aprendida para saber donde hay que poner un pie, donde hay que poner el otro, en que dirección dirigir un brazo y después “colocar” el otro- no van a funcionar correctamente, casi nunca, en situaciones reales de enfrentamiento. Por ello, el cambio de filosofía en los entrenamientos hay que hacerlo a favor de técnicas sencillas, naturales y de rápida asimilación. En todo caso, las técnicas “complicadas” o que requieren de la participación de varios grupos musculares, o de la presión muscular y articular irregular y no homogénea, quizás funcionen en personas muy entrenadas; y aún así, incluso esas personas se habrán visto mermadas en sus capacidades y, por tanto, no serán tan eficaces como en los entrenamientos.

En situaciones reales de enfrentamiento, TODO ser humano verá mermadas sus capacidades psicofísicas. Cuando el Sistema Nervioso Simpático se activa -en situaciones detectadas que requieren de Alerta-, lo hace de modo automático, como ya antes se explicó someramente. Por tanto, nadie puede evitar las naturales y autónomas reacciones del organismo, ni tan siquiera con el entrenamiento se consigue evitar. Eso sí: un adecuado entrenamiento hará que el operador se sienta seguro de sí mismo y eso puede ser vital. En este caso, el agredido podrá, gracias al entrenamiento y a la autoconfianza, adelantar o retardar sus respuestas tácticas con lo que, en cualquier caso, la eficacia será siempre mayor frente al que no está entrenado y confiado de sí.

El Coronel del ejército norteamericano Rex Applegate, en su famosa conferencia de febrero de 1998, en Seattle, Washington, hizo referencia a los estudios del fisiólogo Bruce Siddle, el cual estudió el comportamiento humano ante enfrentamientos armados con armas cortas. El destacado y comprometido científico sostiene que: “…la activación el sistema nervioso simpático, (sistema autónomo) produce la dilatación de las pupilas. La reducción en el flujo de sangre a la periferia de la retina, provoca incapacidad para usar el ojo dominante. El resultado es la pérdida de la visión cercana y la capacidad de enfocar en el punto de mira del arma, enfocando la vista hacia la amenaza.

Así las cosas, se colapsa la visión periférica y se fuerza una visión binocular. Esta última respuesta de adaptación visual del sistema nervioso autónomo hace que la cabeza y el cuerpo se orienten de frente a la amenaza, fundamento de la posición Isósceles -posición de tiro a dos manos que alcanza la simetría de los brazos de modo muy natural- Cuando alguien percibe que su vida está en peligro, el sistema nervioso autónomo se activa de forma automática, y sus reacciones son incontrolables.

Tanto el militar Applegate, como el científico Bruce Siddle, son reputadísimos expertos -Applegate falleció en 1998- en estas materias. Pero sin embargo, y pese a que son seguidos y estudiados en todo el mundo, los viejos y arcaicos métodos de enseñanza de tiro de respuesta o tiro policial no son totalmente modificados. Estos dos personajes, como otros tantos que serán mencionados en este trabajo, hace años que, basándose en experiencias personales de enfrentamientos, y en el análisis de otros tantos encuentros armados, en los que no fueron protagonistas, han defendido la necesidad de instruir en el tiro defensivo y reactivo usando técnicas sencillas. Fomentan, para determinadas situaciones de reacción, técnicas tan básicas como la respuesta de tiro a una mano.

Así pues, ambos defienden el empleo de la técnica Isósceles Moderna y de la técnica Point Shooting -técnica de tiro defensivo a una mano-. Esto que muchos instructores defendemos hoy, y que en 1998 fue apostillado por el propio Applegate, fue mucho antes postulado por otros dos hombres míticos: William Fairbairn y Eric A. Sykes, ambos, británicos. Estos, hace más de 70 años ya apostaban por técnicas de fácil y natural adopción para la defensa. Asimismo, apostaban por la defensa agresiva. (Continuará...)