martes, 29 de diciembre de 2009

AÑO TRAS AÑO, SEGUIMOS CAYENDO EN LAS MISMAS CIRCUNSTANCIAS: Policías asesinados durante 2008 en los Estados Unidos, una mirada hacia atrás

Por: Ernesto Pérez Vera

En noviembre de este año, concretamente el día 8, publiqué, en mi blog, un artículo sobre enfrentamientos armados producidos en los Estados Unidos de América. El artículo arrojaba datos relativos a los enfrentamientos armados producidos, en 2007, y en los cuales cincuenta y siete (57) agentes policiales fueron asesinados.

En aquella ocasión, se pudieron conocer datos relativos al tipo de armas empleadas, contra los agentes, en los tiroteos, los calibres más usados, las distancias de enfrentamiento e incluso el número de agentes que, pese a portar un chaleco antibalas, fueron abatidos por disparos.

Hoy, justo antes de acabar el año, y a la espera de que el Departamento de Justicia Norteamericano, a través del FBI, haga público los datos relativos al año 2009, vamos a conocer las cifras del año 2008, y tras ello, seguro que llegamos a alguna conclusión de interés. ¡Ah! se me olvidaba, a los que crean que esos datos, por venir de la otra parte del “charco”, carecen de interés o valor comparativo con España, les diré que, primero, ojalá tuviera datos relativos a nuestro país, pero no existen estudios. Segundo. Que en USA existan más armas “en la calle” no significa que los que las usan, contra la policía, las utilizan de otro modo, al revés, el uso es el mismo, este es, para matar, o al menos para intentarlo.

Un tipo acorralado con un arma en la mano, sea aquí o sea en Pekín, si ha resuelto en su mente no dejarse detener, usará el arma, sea un experto en su empleo o no lo sea. Y del mismo modo, hay que decir que el Policía, cuando se ve atacado, se llame Manolo o se llame Brian, va actuar acorde a su formación, capacidad del momento y demás circunstancias. Ni todos aquí somos impreparados, ni todos allí son superpolis. El miedo no conoce de pasaportes.

Durante el año 2008, en U.S.A., fallecieron en el ejercicio de sus funciones, como consecuencias de ataques deliberados de personas mal nacidas, un total de cuarenta y un (41) agentes de policía. En esa cifra se encuentran agentes policiales de todo tipo de organizaciones, tanto locales como estatales y federales. De los cuarenta y un (41) funcionarios asesinados, cuatro (4) eran agentes femeninos. La media de edad, de los “caídos”, era de 39 años y la media de antigüedad, en sus respectivas organizaciones policiales, era de 10 años de servicio.

La mayoría de los agentes que murieron, lo hicieron como consecuencia del ataque recibido mientras practicaban una detención sobre sujetos que estaban robando; durante la identificación de conductores u ocupantes de vehículos; mientras seguían o investigaban a sospechosos y durante la búsqueda de delincuentes atrincherados u ocultos en lugares cerrados. En mucha menor proporción cayeron agentes durante el traslado de presos.

La mitad de los Policías fallecidos se encontraban solos durantes sus funestos ataques. La mayoría de ellos trabajaban uniformadamente (27 agentes), otros tantos de paisano, y tres (3) agentes se hallaban francos de servicio, pero como consecuencia de detectar acciones delictivas, cumplieron con su obligación legal y ética de actuar. Estos últimos, si cabe, merecen un especial respeto de todos nosotros, incluso admiración. Aunque en España sea casi impensable, existen personas que hacen de la Policía, un estilo de vida, incluso de muerte.

Con respecto a las armas, lamentablemente, cuatro (4) agentes fueron asesinados con sus propias armas (un revólver del calibre .38 Spl, y tres pistolas del calibre .40SW). A la mayoría de agentes asesinados no les dio tiempo de usar sus armas, solo once (11) agentes pudieron responder a sus atacantes antes de fallecer. Otros cuatro (4) agentes lo intentaron, el resto, no “tocaron” sus armas. La mitad de los fallecidos fueron atacados con armas de fuego a muy corta distancia, a no más dos (2) metros. Algunos -pocos- fallecieron como consecuencia de las lesiones producidas por el atropello, deliberado, de delincuentes a los que trataban de identificar.

El chaleco antibalas estaba presente en la mayor parte de los casos que estamos conociendo. Un total de treinta y ocho (38) agentes portaban chalecos de protección balística, y de ellos, veinte nueve (29) fueron asesinados con armas de fuego. A veinte (20) agentes NO les pudo ayudar su chaleco antibalas, pues recibieron disparos en diversas zonas de la cabeza, incluyendo el cuello. Otros nueve (9) fueron impactados en diversas zonas del cuerpo, como torso alto, espalda alta o estómago, o sea, zonas no protegidas por los chalecos “normales” de uso interior.

Solo en un caso, un proyectil atravesó la protección balística y esto fue por la evidente capacidad perforante de la munición empleada. Más abajo se podrá ver que en algunos casos se usaron armas largas de guerra, cuya munición, como norma general, no es detenida por el chaleco “medio” de uso policial. En ocho (8) casos, los proyectiles entraron por “huecos” producidos entre el cuerpo del agente y su chaleco, por ejemplo, los hombros o las clavículas. Por los paneles de velcro lateral, que “cierran” la protección, también parece que se “coló” un proyectil.

El arma corta de fuego fue la principal arma empleada contra los funcionarios policiales, siendo los calibres más usados: .38 Special, .40 SW, 9 m/m Parabellum y 9 m/m Corto. En solo 8 casos se usaron armas largas para asesinar a los agentes, siendo los calibres empleados, los que siguen: 5,56 x 45 m/m, .44 Magnum, 5,45 x 39 m/m y cartuchos de caza de los calibres 12 y calibre 20, estos dos últimos en escopeta.

Sobre los presuntos asesinos se sabe que, 32 años de edad, tenían de media y que treinta y seis (36) de ellos tenían antecedentes policiales por delitos graves, alguno de ellos incluso por homicidio. Tan solo dos de los asesinos estaban, claramente, influenciados por la ingesta de alcohol o drogas y otros dos eran enajenados mentales. Casi la totalidad de los criminales eran varones, solo dos de ellos eran mujeres.

Ahora, un dato atemporal. Entre el año 1997 y 2006, un total de ciento sesenta y cuatro (164) delincuentes que habían asesinado a Policías, fueron también abatidos. De esa cifra, veinte y nueve (29) fueron alcanzados por los disparos de los propios agentes asesinados, vamos, lo que podríamos definir como puro tiroteo o intercambio de disparos. Otros setenta (70) criminales cayeron por disparos de agentes que acudieron, como apoyo, al lugar donde otro agente había sido abatido. Acabaron suicidándose un total de cincuenta y siete (57) de esos delincuentes, y bajo otras circunstancias, otros ocho (8) perdieron la vida, por ejemplo en accidentes de tráfico durante la huida, con persecución, desde el lugar del asesinato.

Como conclusión final, podemos decir lo de siempre, -lo se, me repito, pero seguro que algún día merecerá la pena- Los enfrentamientos armados casi siempre sorprenden a los agentes, prueba de ello es la, casi constante, distancia de encuentro a dos metros o menos. Otro dato, casi siempre presente en los análisis y estudios, sobre enfrentamientos, es que muchos de los agentes protagonistas no llegan ni a “tocar” su arma, ¿el motivo?...piénsenlo ustedes, seguro que llagan a una acertada conclusión.

Como ya pasó en 2007, con los datos obtenido del LEOKA del FBI, llevar chaleco antibalas NO garantiza sobrevivir a los disparos. En unos casos, los mortales impactos alcanzaron zonas del cuerpo que no están protegidas, y en otros casos, los menos, los chalecos no detienen los proyectiles. Esto último, ocurrirá, casi siempre que el chaleco sea alcanzado por disparos de armas largas rayas recamarazas para cartuchos típicos de armas largas, en el caso que aquí hemos visto, un calibre 5,56x45 m/m OTAN o un 5,45x39 m/m de origen ruso. Existen chalecos que detienen estos y otros proyectiles más potentes, pero no son de uso policial de diario, menos aún de modo interior -bajo el uniforme-■

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Obras recomendadas a profesionales con inquietudes en Tiro Profesional, Enfrentamientos, Balística, etc..

Desde este modesto lugar cibernético, recomiendo a todo profesional, inquieto por estos temas, que lea los textos que seguidamente se relaciona junto a los lugares donde solicitar la compra. Por cierto, a cada libro le adjunto un lugar donde comprarlo, pero también es cierto que, casi todos ellos se venden en diferentes lugares, siendo comunes los distribuidores de algunas de las obras recomendadas.

Que todos los autores, de las obras recomendadas, sean respetados amigos míos, o es la única causa de que recomiende la lectura de sus obras. Les aseguro que son, todas ellas, muy positivas y acertadas, siendo, en algún caso, obras “magnas”.

La Pistola Táctica, de D. Gabriel Suárez, se puede comprar en:
http://www.warheat.com/librerias.html


El Manual de Tiro Táctico Policial y de Defensa, de D. Javier Pecci, se puede comprar:http://shop.elotro112.es/epages/61348828.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/61348828/Products/%22MANUAL%20DE%20TIRO%22ObjectPath=/Shops/61348828/Products/%22MANUAL%20DE%20TIRO%22

El libro Balística Forense, de D. José Jiménez Ortiz, se compra en: Teléfono número 607 60 65 12

El libro Principios del Adiestramiento Táctico, de D. Cecilio Andrade, se puede comprar:http://www.armas.es/tienda/index.php

lunes, 21 de septiembre de 2009

VII Jornadas Comárcales “Alternativas” a la Droga en el Campo de Gibraltar

Esto que hoy escribo en mi blog, no es un texto referido a encuentros armados, no es un artículo relativo a técnicas o tácticas policiales. Tampoco es nada relacionado con la balística o cartuchería, tema que tanto me apasiona. Esta vez traigo un comentario, más bien una reflexión, que no solo debe incumbir a los profesionales armados, sino a los cuidadanos en general, quizás, más aún, a los que somos padres.

Me preocupa, sobremanera, la situación actual entre la sociedad y sus jóvenes, y la evidente pérdida de principios y valores; esto último, no solo afecta a los impúberes y adolescentes, sino que, cada día más, también al resto de componentes de la sociedad, incluyendo a los adultos.

No se si es cosa solucionable, tampoco se como acometer el problema, pero es evidente que a muchos, y en estas últimas semanas más, preocupa notablemente. Por fin, en la sociedad, se ha abierto el debate. Tras muchos años de deterioro del principio de autoridad que muchos sectores profesionales deben, o deberían, representar, casi cuando parece que estamos en el abismo, se quieren estudiar soluciones; bien venidas sean, pero: a buena hora, mangas verdes.

Yo, desde mi parcela profesional, -Policía y además implicado y comprometido- veo aberraciones contra el principio de autoridad que representan: padres, profesores-maestros, policías e incluso los profesionales de la judicatura. También lo veo, por mi implicación en la actividad profesional, desde el otro prisma: el padre que es informado de las acciones ilícitas o irrespetuosas de su prole. A veces, al participar de esa función, dan ganas no de reprender y reprimir al hijo, sino al padre, y muchas veces, sin piedad.

Frases que odio, y que oía hace unos años, de la boca de muchos padres, son ahora, también oídas de las bocas de Policías, Abogados y hasta de Políticos. “¿…Acaso tú no te emborrachas nunca…ni de joven tampoco lo hacías…?” “…Un porro se lo fuma cualquiera, seguro que también te los fumas de vez en cuando tú…” “…Un porrito no es malo de vez en cuando…” “…Beber unas copas alegra, diviértete y deja de dar tanto el coñazo…”, esas son, algunas, de las frases, a las que antes hacia referencia.

Por ello, acudiré los días 2 y 3 de octubre, en Algeciras, a las VII Jornadas Comárcales organizadas por la Coordinadora “Alternativas” a la Droga en el Campo de Gibraltar. Dichas Jornadas, estarán compuestas de Ponencias y Talleres.

Los ponentes, son todos de prestigio profesional y social en la lucha contra la droga y la en la recuperación de valores sociales. Serán tres los Talleres: Nuestros jóvenes y sus valores; Nuestra sociedad y sus valores y El hedonismo como valor supremo individual. Enlace: http://www.coordinadoraalternativas.org/jorna.asp

Como quiera que, solo se puede, -por tema de horario- acudir a un taller, yo iré al segundo: Nuestra sociedad y sus valores.

¿Nos vemos allí…?

Veritas Vincit.